Dra. Amarilis Domínguez Palpa

Es lamentable que a nivel de nuestra orden profesional el respetable Colegio de Psicólogos del Perú, que en su oportunidad tuve el honor de dirigir a nivel de nuestra región; hoy se vea empañada con conflictos internos y desprestigio nacional como lo reportan sus últimas elecciones para la renovación de sus Consejos Directivos Nacional y Regionales.

Resulta que en el proceso de presentaron varias listas, y en muchas regiones ganaron dos para una segunda vuelta programada para este 10 de diciembre según nuestro estatuto vigente. A nivel de nuestra región no existe mayor problema porque el proceso se ha desarrollado con normalidad y transparencia, donde han resultado mayor votados 2 listas para una segunda vuelta y en su momento los resultados han sido publicados oportunamente.

El mayor escándalo que ha ocurrido es a nivel nacional es que el Jurado Electoral Nacional no ha publicado los resultados de las 3 listas en contienda, atreviéndose anular todo el proceso; se presume que cómo una de las listas en contienda no alcanzó la mayoría más uno del total de electores, y después de 4 días de no publicar resultados publica una resolución que anula todo el proceso justificándose en algunas irregularidades del mismo que como tal no supieron resolver en su momento; por lo que ha burlado la voluntad democrática de miles de psicólogos de todo el país. Porque es evidente que posiblemente un grupo de su entorno peligraba no ganar en segunda vuelta.

A todo esto, no se ha pronunciado públicamente a la fecha el Decano Nacional el Dr. Belisario Zanabria Moreno; que esperamos que lo haga con profesionalismo e imparcialidad y se anule esa resolución del Jurado Nacional Electoral que en alguna medida devolvería la calma a nuestro gremio y no pretender en prolongar su gestión más del 05 de enero del 2018. Caso que estarían incumpliendo nuestro estatuto y se estaría burlando de más de 33,000 agremiados. En todo caso deberían publicarse los resultados nacionales y respetarse los resultados en cada región sino podría entenderse como abuso de autoridad.

GUERRA SUCIA, GUERRA PSICOLÓGICA

Es inaudito que entre propios psicólogos haya surgido  nivel nacional y regional toda una mala suerte de profesionales que el título les quedaría muy grande, y que habrían pisoteado el código de ética profesional; utilizando las redes sociales, grupos de wasap y otros medios virtuales en su desesperación se han atrevido a desprestigiar a algunos candidatos, inclusive algunos son past decanos; se respeta su punto de vista, su preferencia electoral; sin embargo desprestigian nuestra honorable profesión, arremeten contra la vida profesional y personal de los postulantes; se dan el lujo de despotricar por las redes sociales y generar conflictos hasta en el mismo proceso electoral, eso es de personas no saludables y mediocres. Eso es sintomático en un profesional de la salud psicológica, confundiendo a los jóvenes psicólogos, condicionando con favores y oportunidades laborales a más de uno; es necesario que los profesionales de la psicología no nos dejemos engañar por “abanderados” de la psicoterapia nacional, de las neurociencias, de las otras disciplinas de la psicología aplicada, revisen los perfiles profesionales, las propuestas, las experiencias en gestión pública y privada, el compromiso social y humanitario que demuestran en su quehacer profesional.

Según Freytas (2007) nos habla que la guerra psicológica a diferencia de las otras guerras, pretenden conquistar cerebros, intensas campañas propagandísticas de desinformación, pretendiendo controlar el pensamiento y conducta de las personas, el blanco son las vulnerabilidades y contradicciones psicológicas. ¿Esto podría estar sucediendo en nuestro Colegio de Psicólogos a nivel nacional? Es necesario que nos pronunciemos y organicemos con ética y profesionalismo para resolver estos problemas que hoy nos desprestigian a nivel de nuestra carrera.

PRONUNCIAMIENTO DE UNIVERSIDADES Y SOCIEDADES CIENTÍFICAS

Es urgente que las Universidades del país públicas y privadas que forman psicólogos debieran reflexionar cuántos de sus egresados y titulados están desprestigiando vuestra institución al coludirse con ciertos intereses de grupos y que no están exentos de una posición política que actualmente está denigrando nuestra noble profesión. Que las sociedades científicas de psicoterapia a nivel nacional e internacional digan su palabra, que el Ministerio de Salud también opine, que ALFEPSI y ULAPSI se pronuncien, que la APA y la SIP digan también su palabra. Que los Ministerios de la Mujer, de Inclusión Social, Justicia, Cultura, Trabajo y la Junta de Decanos de los Colegios Profesionales del Perú y otras instituciones y gremios digan su palabra.

No esperemos llegar a procesos judiciales que en casi nada ayudarían a resolver estos problemas de fondo, porque el tema de la corrupción está por todo lado. ¡¡¡Por un Colegio de Psicólogos del Perú de todos y para todos, con dignidad y compromiso social!!!