Dra. Amarilis Domínguez Palpa
Mujer: “Quisiera escribirte una carta de amor. /Porque eres el centro en el universo / Y creo en ti”. Son las bellas letras de José Luis Perales. De pronto me crispa la piel y estoy orgullosa de haber nacido mujer. Tuve amores, pero fíjate la vida me dio regalos maravillosos mi madre, hermana, hija y sobrina. Generaciones diferentes y la semilla seguirá en nuestra familia.

Abro los ojos, y miro a mi alrededor cada día millones de mujeres en la lucha por la vida, el trabajo, el respeto y la justicia. La vida nos dio rosas, pero siempre luchando contra las espinas. Nuestras lágrimas tendrán el sabor de amarguras, pero también de alegrías. Las mujeres somos capaces de dar la vuelta la página y continuar, de emprender cada día nuevos caminos.

Estos días los escenarios se pintarán de colores en nombre de las mujeres. ¿Qué hemos sacado con los homenajes no sólo de hombres y mujeres hipócritas? Es tiempo de cuidar la especie humana y en especial a la mujer, un género que históricamente ha hecho que la ciencia, la tecnología y las artes avancen. En qué cerebro de homo sapiens y corazón humano puede surgir atentar contra la vida y la salud de las mujeres.

Los dolores de las mujeres duelen doblemente, porque ellas cobijan en sus entrañas las semillas de la humanidad, guarda en su corazón una forma de amar especial, y en su mente no sólo hacen sinapsis las neuronas, sino se activan redes de neurotransmisores sabios que hacen que sea capaz de sonreír pese a su dolor y sufrimiento.

A lo largo de la historia tenemos muchos nombres de heroínas, de mujeres guerreras, y tantas flores anónimas que no sólo adornan los paisajes en primavera, sino que dan fragancia especial en cada hogar, institución y comunidad.

Las fecundas y las no fecundas, las casadas y las solteras, las letradas y las analfabetas, las poderosas y las humildes, las chillonas y las calladas, las marginadas y las empoderadas, las sufridas y las felices… todas las mujeres del mundo son valiosas, porque en ellas está la esencia de la vida, la ternura y la sensibilidad racional.

Mujeres valiosas que han levantado las banderas de jornadas y luchas por los derechos humanos, la justicia social y los derechos de las mujeres. Ellas dieron su vida, muchas mujeres sindicalistas, políticas y autoridades. Nosotras, ahora si continuamos de pie, es gracias a esas mujeres valientes que en nombre de todas alzaron el puño y la voz para lograr muchos derechos.

Asimismo, las mujeres campesinas, obreras, informales, viven cada día en carne propia la exclusión social, la marginación y la indiferencia. Las mujeres maltratadas, violentadas y acosadas son la noticia del día a día; los feminicidios, muertes maternas, prostitución, involucradas en trata de personas. ¿Hasta cuándo una sociedad moderna y de este siglo permitirá estas consecuencias?

Como dicen las letras de la canción de Susan Ochoa: Ya no más. “Y tú no volverás/ A herir mi piel nunca más/ Porque yo ya no estaré / No me encontrarás/ Ya no más…/ Ya no más”.

Va nuestro homenaje a las mujeres del mundo que viven en la eternidad: con un poema muy reflexivo: Ellas, las asesinadas  (Luzmaría Jiménez Faro). “Son una hilera de enlutadas sombras./ Siemprevivas calladas. Siempremuertas./ Mariposas de invierno en alfileres./ Alondras tristes para siempre mudas./ Selláronles sus bocas con pétalos de sangre./ Esculpieron sus risas sobre mármoles fríos./ Dejaron a sus hijos a solas en el aire,/ y ya sus ojos ciegos ruedan por los abismos./ Son mujeres sin nombre, sin edades, /que levantan sus voces en la ausencia /esperando una luz que las redima /del terror, de la injuria, de la fuerza. /No piden ni la paz ni la palabra:/ quieren ser los escudos de la herida, / la memoria tenaz, la dolorida sinrazón / de una muerte anunciada. Denunciada./ Ellas, las siempremuertas y las siempre vivas” ¡VIVA EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER!

“Los dolores de las mujeres duelen doblemente, porque ellas cobijan en sus entrañas las semillas de la humanidad”