Veintiséis años después, la justicia sancionó a los cabecillas de la organización terrorista Sendero Luminoso por el atentado de Tarata (calle del distrito de Miraflores, Lima) en el que murieron 25 personas.

La justicia ha condenado con cadena perpetua a Abimael Guzmán, Elena Yparraguire, María Pantoja, Óscar Ramírez Durand, Osmán Morote Barrionuevo, Margot Liendo Gil, Florindo Flores Hala “Artemio”, Laura Zambrano Padilla, Edmundo Cox Beuzeville y Florentino Cerrón Cardoso.

Han transcurrido 26 años, pero el brazo de la justicia ha alcanzado a quienes idearon, impulsaron, promovieron y ordenaron la explosión del coche bomba en el barrio miraflorino. Un nuevo ataque cobarde cobraba vida de inocentes, como ya venía ocurriendo en pueblos de la sierra y selva del país.

En 1998 —de acuerdo con el Informe de la CVR— la justicia condenó a cadena perpetua a los terroristas que ejecutaron el ataque en Tarata: 7 en total. Veinte años después de esa condena, el Colegiado A de la Sala Penal Nacional sentencia a los autores mediatos, a los cabecillas a los que desataron la ola de violencia que cobró miles de vidas, desplazó familias, destruyó la infraestructura pública agudizando las situaciones de pobreza y extrema pobreza en el país.

La justicia ha tardado, pero ha llegado.