Dra. Amarilis Domínguez Palpa

“Tu nombre viene lento como las músicas humildes/ y de tus manos vuelan palomas blancas…” Carlos Oquendo de Amat

Todas las culturas y en todos los tiempo se ha rendido un homenaje a la madre. Pero hay hijos y personas que no la valoran. No es de un día celebrarla ni acordarse con regalos; lo más importante que una madre espera es el amor, la ternura y la alegría de sus hijos. Cuando están en el vientre que sean saludables, cuando niños que sean felices y cuando grandes que sean realizados.

SÍMBOLO DE CULTURA Y SABIDURÍA

Agradecemos a nuestras madres incluyendo a todas las mamás nuestras abuelas, bisabuelas y “n” abuelas que nos transmitieron cultura y sabiduría. La lengua materna es una de las grandes contribuciones a la humanidad. Una educación holística, transversal, no estructurada ni planificada curricularmente, que se logra gracias a las comunidades de aprendizaje socio-cultural donde la madre es la maestra, la gran educadora por excelencia.

Muchas de ellas sin tener mayores estudios o nivel de instrucción, han formado hombres y mujeres talentosos, con práctica de valores y desarrollo de inteligencias múltiples. En algunos casos la vida y las condiciones externas les ha jugado mal por ello hay hijos y ciudadanos que en lugar de contribuir al desarrollo de la sociedad han perjudicado.

La naturaleza de su maternidad le ha permitido estar más vinculada con los hijos desde pequeños, el embarazo, el amamantamiento, el cuidado de la alimentación, la salud y el desarrollo integral; ella es la que conoce más sobre los hijos.

La madre educadora, se ha forjado en las adversidades, ante los grandes retos de educar a los hijos, de garantizar en los peores casos la sobrevivencia, y su coraje y valentía a veces ha significado rupturas, desafíos y luchas legales.

LA TERNURA Y LAS EMOCIONES

Nuestra madre nos ha enseñado a amar la vida, la naturaleza, la cultura, el saber y la verdad. Con ella hemos llorado, reído, nos ha consolado en su regazo, nos ha envuelto en sus abrazos y hemos compartido su interioridad cuando estábamos en el vientre y cuantas veces en el lecho dormíamos a su costado. Ella sabe de nosotros desde antes de nacer, es la autora de nuestra vida e historia. Ella nos ha enseñado a vivir y expresar emociones y afectos. Siempre hemos tenido su mano para guiarnos, su presencia para superar nuestros miedos e inseguridades, su mirada de amor y profunda vocación de dar la vida por nosotros, su dulce voz que donde estuviera la reconoceríamos, su figura única y especial, indesmayable ante todas las inclemencias del tiempo.

Con ella aprendimos a ser personas, a desarrollar la sensibilidad humana y las diferentes emociones que en la vida cotidiana compartimos.

UNA FLOR O UN ABRAZO

Los regalos que el mundo comercial nos ofrece para homenajearla no son nada en comparación con nuestra presencia ante ella, quizás nos podemos equivocar pero no necesitamos regalar cosas ni impresionar por un día. Lo que ella espera es nuestro afecto, presencia y gratitud por encima de todo.

Una flor es quizás lo más hermoso que en vida pudiera recibir y el abrazo sincero y tierno como la ternura de un niño o niña es la conexión maravillosa con el pasado, el presente y el futuro.

Toda madre se merece que la valoremos en vida, más tiempo con ella para conversar, compartir, vivir y otra vez encontrarnos en su regazo.

LA MADRE FORJADORA DE LA FELICIDAD

Los hijos somos la continuación de generaciones de familias y personas, por ello la madre se empecina en cuidar y proteger a su descendencia por la historia y la humanidad le ha encargado esa misión muy especial. Después de toda una sociedad, una familia es el resultado de la misión lograda de una madre educadora. Ella vive cada día no sólo atareada en garantizar la alimentación, protección, cuidado y educación de los hijos. Ella se sacrifica y lo hace con vocación y mucho amor para ver que a través no sólo de sus hijos, sino nietos logre la realización humana y el desarrollo integral de las comunidades.

En memoria de todas la madres ausentes, nuestro homenaje eterno y a todas las que están vivas con nosotros un profundo reconocimiento por sus virtudes y ejemplos. ¡FELIZ DÍA MADRES DEL MUNDO!

Un poema que nos recuerda la infancia:

MADRE:”Tu nombre viene lento como las músicas humildes/ y de tus manos vuelan palomas blancas/ mi recuerdo te viste siempre de blanco/ como un recreo de niños que los hombres miran desde/ aquí distante/ un cielo muere en tus brazos y otro nace en tu ternura/ a tu lado el cariño se abre como una flor cuando pienso/ entre ti y el horizonte/ mi palabra está primitiva como la lluvia o como los himnos/ porque ante ti callan las rosas y la canción” Carlos Oquendo de Amat.