Teresa Chara de los Rios

El Dr. Virgilio López Calderón partió para siempre, llevándonos la delantera, dejándonos un gran legado cultural. Siempre lo recordaremos como una persona sencilla, amable, servicial, bondadosa. De habla culta matizada con expresiones típicas huanuqueñas, escuchando y atendiendo con esmero a sus pacientes, generoso, gustaba de la buena conversación y también del buen comer.

Todos los días tomaba su lonchecito acompañado de algunos amigos, que lo esperaban por horas en su consultorio, hasta que termine de atender a sus pacientes, para poder compartir animadas  charlas con él.  Esto y mucho más era el Dr. Virgilio López, ilustre huanuqueño que nos deja un gran vacío en el corazón y en la sociedad huanuqueña.

Nos comentaba que en todas las elecciones que se realizaban en Huánuco, lo buscaban para pedirle que acepte ser candidato, sea para Congresista o para Alcalde provincial. Nunca aceptó “yo no soy político” decía, aunque todos sabemos que algunas de sus opiniones en medios de comunicación, eran políticas, y muchas veces marcaban la agenda política provincial ante un comentario sobre problemática local, por ese liderazgo nato que tenía e influencia en sus opiniones.

Amaba Huánuco y a través de sus crónicas, cuentos, poemas y anécdotas, nos recordaba ese Huánuco del ayer, de personajes del pasado, que a veces se quiere quedar empolvado para dar paso a la vorágine de la globalización que trae internet, celulares y programas de televisión que nos muestran otras realidades y que poco a poco está haciendo que nuestros jóvenes, olviden nuestras tradiciones y dejen de valorar lo nuestro.

Recuerdo cuando lo felicitaba por sus escritos, decía con modestia, que él era un médico que le gustaba escribir con su propio “aderezo”, con un lenguaje muy particular (expresiones huanuqueñas que ya poco se habla y escucha).

Cómo no recordar la atención que brindaba a sus pacientes. No había condición social o económica. Sus pacientes eran una mixtura desde personas con mucho dinero, profesionales, empresarios, pero sobre todo, personas de las zonas rurales, en polleras, ponchos y yanquis, a veces con el castellano mal hablado por ser quechua hablantes.

Cuántos de ellos no podían pagarle la consulta en efectivo y le traían gallinas o cuyes a cambio. Muchas veces, eran tan pobres que no podían pagarle con nada. Igualmente los atendía e inclusive les regalaba las muestras médicas. Así era el Dr. Virgilio.

El aporte que ha hecho el Dr. Virgilio López a la cultura de Huánuco es invalorable. Considero que su legado debe quedar plasmado en los libros y textos escolares. Una muestra de reconocimiento es  hacer que una calle, un parque, un importante lugar, o institucionalizar un premio cultural que  lleve su nombre.

Tenemos conocimiento que él fue uno de los gestores para la adquisición del terreno donde actualmente funciona EsSalud Huánuco.

Confío que nuestras autoridades, en un acto de desprendimiento y valoración de lo que representa para Huánuco el Dr. Virgilio, puedan hacerle una estatua o busto y colocarla  en la Plaza de Armas, así nuestros niños y jóvenes siempre lo tengan presente, como ejemplo de una persona que amó a Huánuco, que mostró y enseñó identidad huanuqueña en todo lo que hacía, decía y escribía. Gracias por todo lo que has hecho por Huánuco. Descansa en paz Dr. Virgilio López Calderón.