Los Juegos Panamericanos concluyeron ayer con una fastuosa ceremonia y colocando al Perú entre los diez países con más medallas, algo nunca antes vivido.

La ceremonia de clausura no solo ha sido un derroche de color y peruanidad, sino también un derroche de elogios a los organizadores a los deportistas y a los voluntarios.

“Estos Juegos Panamericanos han abierto una nueva página en la historia de nuestra institución y en el deporte de América. Todo lo hicieron bien, hoy les digo que fue una gran realidad. Tuvimos los más grandes Juegos Panamericanos de la historia”, manifestó Neven Ilic ante las cuatro tribunas del coloso de José Díaz.

Pero para llegar a esta celebración el comité organizador tuvo que superar muchas barreras, incluidas las de muchos parlamentarios que pedían renunciar a la sede. Pero a más obstáculo, más trabajo. Esa ha sido la respuesta del comité organizador: unos Juegos Panamericanos sin precedentes.

Pero ahí también están nuestros deportistas que con poco apoyo del Estado han logrado conquistar medallas, pero también han dado dura batalla aunque no hayan conseguido el podio.

Estos juegos son también un derroche de lecciones, una inyección de optimismo para los peruanos y una esperanza para seguir avanzando en la promoción del deporte y de deportistas.