Dra. Amarilis Domínguez Palpa

“La sonrisa de un niño que es feliz en la escuela no tiene precio. La sonrisa de un maestro que es feliz en la escuela… eso tampoco tiene precio. ” José María Toro.

Hoy es nuestro primer día de clases tanto para maestros, estudiantes y padres de familia en las instituciones educativas públicas. Todos se han preparado para el Buen Inicio del Año Escolar. Las buenas voluntades y posibilidades de padres de familia han permitido que hoy muchos niños asistan bien uniformados y con todos los útiles escolares nuevos. Pero hay quienes no podrán cumplir con estas formalidades.

La escuela, los maestros y los padres de familia se han organizado y previsto para que todo esté en orden, es importante esperarlos con entusiasmo, alegría y buenas condiciones a los niños y jóvenes. Es todo un acontecimiento en cada escuela de nuestro país y región. Hay una inversión económica, de tiempo, energía y de esperanza.

LA ESENCIA DE LA PRIMERA “CLASE”

La ceremonia de apertura del año escolar es todo un acontecimiento desde que uno ingresa a la escuela, vive todo el proceso y se despide para luego contarla; reencuentro de amigos, nuevos estudiantes, colegas de trabajo, padres de familia; ingreso al aula, las palabras de inicio de los maestros, sus gestos, su estado de ánimo, las relaciones interpersonales que establecen. Es muy significativo en la vida de un niño o adolescente. Es todo un proceso de aprendizaje integral donde se comparten emociones, pensamientos, afectos, conductas y expectativas. De manera que cuando el niño regrese de su primer día de clase pueda exclamar: ¡Estoy feliz!, ¡Mi maestro es el mejor!, ¡Mi escuela es bonita!, ¡Tengo nuevos amigos!… y no digan lo contrario: ¡Todo es aburrido lo de siempre!, ¡Mañana no quiero ir a la escuela!, ¡Mi maestra es mala!, ¡Mis amigos son malos! La escuela y los maestros deben motivar pasión por el aprendizaje, crear expectativa en cada clase y romper estilos tradicionales.

Según los pilares básicos de la educación, el saber pensar, saber hacer, saber vivir juntos y saber ser es importante para la educación integral. Creemos importante priorizar el ser y el hacer; sin desmerecer la importancia del conocimiento y el desarrollo del pensamiento y la razón; y la convivencia escolar que se establecen en la normas de convivencia de la escuela y de cada aula.

LA ESCUELA DEL SER

La mayor preocupación en la escuela es transmitir conocimientos, llenar cuadernos y justificar el uso de libros. Los niños y jóvenes esperan más que eso, que los maestros y maestros expresen emociones y actitudes positivas: alegría, humor, sonrisas, abrazos, afectos, optimismo, gratitud, entusiasmo, energía, vitalidad. Que la clase o actividad de aprendizaje se convierta en un clima emocional positivo, que permita seguridad, motivación e interés en los estudiantes. Que los espacios se reorganicen, que se dinamicen las neuronas y se despierten las inteligencias múltiples, desborde la creatividad, movimiento permanente, expresión oral, se use menos la pizarra, las láminas y las fichas impresas. Que cada clase inspira una verdadera ecología emocional del cual nadie quisiera salir o que se termine. A trabajar la mirada sincera, la sonrisa amable, los tonos de voz desde el susurro hasta la exclamación, gestos y posturas de empatía, actitudes positivas ante las dificultades y adversidades.

LA ESCUELA DEL HACER

Que todos los útiles escolares se utilicen y sean verdaderamente “útiles” para nuevos aprendizajes de los estudiantes, que en cada aula durante el año se vean a niños y adolescentes escribiendo, leyendo, pintando, construyendo cosas, investigando fuera del aula, haciendo experimentos, resolviendo problemas de todo tipo, visitando la biblioteca, viendo películas, ensayando dramatizaciones, jugando libremente, debatiendo, danzando, participando en ferias, concursos, visitando nuevos lugares, valorando la cultura y ecología de su zona, hablando otras lenguas, sembrando plantas, transformando alimentos, haciendo pequeños negocios, manualidades, usando TICs para nuevos aprendizajes, escribiendo sus propios cuentos, libros y revistas, haciendo de reporteros, guías de turismo, emprendedores de proyectos productivos viables. Prepararlos a los estudiantes para el presente y el futuro, para que sean capaces de enfrentar problemas como violencia, exclusión social, pobreza, corrupción, contaminación ambiental, alienación cultural, competencia profesional y ocupacional, globalización, desnutrición, enfermedades, desintegración familiar, desempleo, problemas psicosociales, guerras biológicas y nucleares, dictaduras, cambios climáticos y otros.

LA PRESENCIA, ESENCIA, DECENCIA Y CONCIENCIA DEL MAESTRO

Todos los días, todas las clases y todos los momentos brillen como el primer día, maestros con presencia profesional y de ser persona; esencia, aroma y mística de acompañantes de los procesos de aprendizaje; practicando valores y principios con decencia no sólo en la escuela sino en todo espacio y tiempo; y con conciencia social, con-ciencia, conciencia humanística y conciencia de liderazgo transformacional. Que la palabra de maestro sea respetada y siempre reconocida. ¡Éxitos a todos en este nuevo año escolar 2017!