Germán Vargas Farías

La ética según Fuerza Popular.- Ética y fujimorismo son dos conceptos contradictorios, incompatibles. Si entendemos la ética como el arte  de discernir lo bueno de lo malo (Savater), el fujimorismo está en las antípodas.

Sustento para esta afirmación sobra, y no voy a referirme a lo que empezamos a ver como forma de hacer y concebir la política desde el 5 de abril de 1992, si no a hechos bastante más recientes.

Uno es la decisión de la Comisión de Ética del Congreso de archivar la denuncia contra la congresista Yesenia Ponce por haber pagado 10 mil soles para obtener su certificado de estudios. Todo el país puede creer que hay mucho más que indicios para investigar a Ponce, pero ese razonamiento no alcanza a los fujimoristas.

Juan Carlos Gonzáles, congresista fujimorista y presidente de la Comisión de Ética, usó su voto dirimente para exonerar a su colega. Ya lo dije, ética y fujimorismo son contrapuestos.

La ética según Fuerza Popular II.- El congresista fujimorista Moisés Mamani, (el de los keikovideos), iba a ser incluido en la investigación de la Comisión de Ética sobre la presunta compra de votos para evitar la vacancia presidencial.

La congresista fujimorista Milagros Salazar había votado inicialmente para que se incluya a Mamani en las investigaciones, pero luego se retractó. Cambió su decisión, dice, porque se enteró que existe jurisprudencia del Tribunal Constitucional que justificaría lo que hizo su colega: “utilizar un medio para probar que lo estaban induciendo”.

Al parecer, para el fujimorismo Mamani es un héroe de la lucha contra la corrupción. No importa si hasta ahora no entrega al Ministerio Público las grabaciones originales y sin editar que realizó, pese a los requerimientos hechos. Según los estándares fujimoristas, Mamani es un héroe, no importa si –como hoy se conoce y ellos nunca ignoraron- tiene tantas cuentas por rendir. ¿Ética y blindaje son lo mismo?, no, pero para el fujimorismo sí.

La ética, pensamiento Guía.- Para el congresista de Peruanos por el Kambio Moisés Guía Pianto, el responsable de la caída de Pedro Pablo Kuczynski es el ex ministro de Transportes y Comunicaciones Bruno Giuffra.

Refiere Guía que fue la difusión del audio en el que se escucha a Giuffra conversar con Moisés Mamani lo que precipitó la renuncia de PPK. Como recordarán, lo que evidencia ese audio es la compra de votos para impedir la vacancia de Kuczynski.

Así, Guía, el congresista ppkausa que sugirió a la vacancia de PPK cuando ni los fujimoristas se atrevían a hacerlo, dice ahora que es una vergüenza y una aberración que por culpa de Giuffra un gobierno haya caído. No niego que es una vergüenza y una aberración tener ministros como Giuffra, pero también que haya en el Congreso representantes como Mamaní, como la mayoría de los fujimoristas y como el mismo Guía Pianto.

La ética, según Tucto.- Y a propósito de vergüenza y de aberraciones, anteayer me enteré que existe un congresista del Frente Amplio por la región Huánuco que se llama Rogelio Tucto.

Sinceramente, no sabía nada de él y hubiera sido mejor que permaneciese así, anónimo, prácticamente en la clandestinidad, y no hacerse conocido a partir de una barbaridad.

El señor Tucto, adoptando la definición fujimorista (y senderista) de la reconciliación, ha propuesto indultar al cabecilla terrorista Abimael Guzmán porque “no podemos estar odiándonos toda la vida”.

La “reconciliación nacional” según Tucto, pasa entonces por liberar criminales. Así como se ha hecho con Alberto Fujimori, hay que hacerlo con Abimael Guzmán y todos los perpetradores, sean de Sendero o de las fuerzas armadas, dice Tucto.

Hay que reconocer, entonces, que la incapacidad para discernir lo que es bueno y lo que es malo se ha generalizado en la política y en otros ámbitos en el país.  No solo se trata de tener en claro el concepto, es cuestión de mostrarlo, encarnarlo. La ciudadanía, implica eso también.