Germán Vargas Farías

Hace buen tiempo ya que las fiestas patrias, así como las navidades y el recibimiento de un nuevo año en el Perú, no son las celebraciones apacibles en las que nuestra mayor preocupación era cómo prepararnos para pasarla bien, en tanto oportunidades para reunirnos con nuestras familias y amistades.

Hace tiempo ya nos vienen deparando sorpresas en esas fechas, que parecieran tener como propósito que no nos aburramos, que salgamos a las calles a ‘celebrar’ y que nos recuerdan que, si de corsos, desfiles, pavo, cotillón y fuegos artificiales se trata, los expertos son esos 40 cuatreros, 35 contrabandistas y 25 fariseos enquistados en aquellos organismos cuyo deber es “garantizar la plena vigencia de los derechos humanos, y promover el bienestar general que se fundamenta en la justicia y en el desarrollo integral y equilibrado de la Nación”.

Dos precisiones. Los malhechores son más realmente, y usted lo sabe; y, si pues, seguimos teniendo al gato de despensero. Ahora, por ejemplo, tenemos un presidente del Congreso que es vocero de los gremios empresariales, y de esa secta extremista denominada “Con mis hijos no te metas” cuya agenda difiere del deber de garantizar los derechos humanos y de promover el bienestar de todos y todas, sin exclusiones.

En estos días de celebración de la independencia nacional la noticia ha sido la propuesta de reforma constitucional para adelantar las elecciones generales recortando el mandato de congresistas, y de él mismo, que presentó el presidente Martín Vizcarra en su mensaje del 28 de julio.

Lo que ha ocurrido después es lo previsible, insultos, amenazas y maldiciones, y el anuncio de desgracias como si la permanencia de la mayoría congresal no lo fuera ya. Y una de las peores, sin duda.

El tiempo, sin embargo, va dando lugar a posturas más reflexivas, de modo que incluso juristas y algunos políticos que se oponen a la propuesta del Ejecutivo admiten que no se aparta del marco constitucional.

La objeción más atendible parece ser aquella referida a los plazos. Son cortos si tenemos en cuenta los procedimientos y la parsimonia con la que se asumen, pero no puede ser coartada para impedir una iniciativa legítima tendiente a destrabar la lucha contra la corrupción, y a depurar el Congreso. Son cada vez más las voces que señalan que los cambios deben ser fruto del consenso, ojalá lo fuese, difícil postularlo cuando el acuerdo que se sugiere involucra a una gavilla de truhanes.

Lo que está en juego es muy importante, y el momento crucial para la democracia en nuestro país. El derrotero es el mismo que hemos recorrido en otras graves circunstancias, y hace rato sabemos que la fuerza disuasiva de los ciudadanos y ciudadanas está en la movilización. Tan decisiva es que hasta Rosa Bartra, la congresista más representativa del fujimorismo actual, llama a sus huestes a tomar las calles aunque, en su caso, con el propósito de seguir atacando adversarios y ‘blindando’ corruptos.

Hoy será presentado el proyecto de reforma constitucional para adelantar las elecciones, y el respaldo ciudadano expresado en los sondeos hasta ahora realizados debiera ser acompañado por la acción de grupos organizados alertas ante las maniobras que seguramente implementarán desde los sectores renuentes al cambio.

Debe entenderse que no se trata de un enfrentamiento entre el presidente Vizcarra y la mayoría aprofujimorista y ultra conservadora en el Congreso, es bastante más que eso. Es una lucha contra la corrupción, contra la impunidad, y de afirmación democrática y de nuestra dignidad que nos corresponde a todos. Estemos listos para librarla.

“El derrotero es el mismo que hemos recorrido en otras graves circunstancias, y hace rato sabemos que la fuerza disuasiva de los ciudadanos y ciudadanas está en la movilización”