Dos terribles accidentes en la carretera Central se reportaron el fin de semana. Uno en la zona de San Rafael, donde un bus que se dirigía de Lima a Yurimaguas cayó al río Huallaga desde una altura de 80 metros aproximadamente muriendo dos personas y otras dos están desaparecidas, además de decenas de pasajeros heridos. El otro ocurrió en la zona de Corcona, provincia de Huarochirí, Lima. Cuatro vehículos colisionaron y terminaron completamente calcinados. Se reportaron casi una veintena de heridos y el tránsito vehicular permaneció cerrado por varias horas.

Si bien en ambos accidentes se ha señalado como causa al factor humano: imprudencia de los conductores, no puede dejar de señalarse a la infraestructura vial como factor para la alta incidencia de tránsitos en es ruta nacional.

La carretera Central, por ser la única vía terrestre en mejores condiciones (en comparación de las alternativas que siguen esperando la inversión del Estado), soporta el tráfico de departamentos de Junín, Pasco, Huánuco, Ucayali y San Martín y de Lima con estos departamentos. Su capacidad ha rebasado. Sus curvas son angostas para los vehículos de carga (tráileres o tractocamiones) que tienen que invadir el carril contrario y si a eso le sumamos la imprudencia del conductor, tenemos la fórmula exacta para la tragedia. Toca a las autoridades acelerar los procesos para tener vías alternas en mejores condiciones.