Juan Carlos Espinoza Vilar

La Ley Orgánica de Gobiernos Regionales instituye la Gerencia Regional de Desarrollo Social y le asigna funciones regionales específicas de educación, salud, vivienda, trabajo, entre otras, por lo que el Gobierno Regional de Huánuco lo consigna en su organigrama, teniendo como órganos de línea a las Direcciones Regionales de Salud, Educación, Vivienda, entre otros. Sin embargo, en la gestión anterior pretendieron crear las Gerencias Regionales de Salud y Educación, dizque con el objetivo de que tengan autonomía y puedan lograr sus objetivos, sujetos a lo que dispongan los respectivos ministerios, situación que colisiona con el espíritu de la descentralización.

Es necesario recordar que antes de la promulgación de la indicada norma, los Ministerios de Educación y Salud habían firmado un convenio de colaboración con el propósito de unir esfuerzos para hacerle frente a  problemas sociales como la desnutrición infantil, violencia familiar, entre otros, sin haber logrado resultados exitosos, por lo que en el proceso de descentralización se encarga esas labores a los Gobiernos Regionales y Locales, bajo el principio de subsidiaridad, el cual establece que el nivel de Gobierno más próximo al problema es el llamado a solucionarlo; razón por la que los ministerios pasan a cumplir una labor normativa.

En Huánuco, en armonía con esos postulados se formuló el Plan de Desarrollo del 2002 al 2021 y los planes de Salud y Educación Concertado, en los que se construyeron participativamente con los actores sociales  regionales, objetivos, estrategias e indicadores, todos orientados a alcanzar la visión del Plan de Desarrollo, bajo la convocatoria de la Gerencia de Desarrollo Social, institución que debía monitorear y evaluarlos periódicamente, siempre con la participación activa de los actores sociales; y los resultados someterlos a evaluación del Directorio y se pueda divulgar oportunamente para conocerse el avance, la eficiencia, eficacia, incorporar correcciones, etc. Es decir, hacer de los planes verdaderas herramientas de gestión pública, partiendo de una realidad que mostraba altas tasas de pobreza, desnutrición infantil, baja cobertura de servicios básicos, entre otros, buscando el desarrollo con equidad.

La Gerencia Social se encausa por varios ejes transversales que le van dando sentido e importancia; en primer lugar es un sistema de relaciones, interrelaciones e interdependencias políticas, económicas y culturales, o sea, es imposible concebirla al margen de una política económica y social; el otro eje es el poder, pensado como participación y apertura desde la sociedad civil, es decir ver al poder como un escenario donde ha de moverse siguiendo una concepción horizontal y democrática, gracias a la cual se generen nuevas relaciones y se asume como expresión de la sociedad civil; finalmente, el otro eje es impulsar el cambio; si el cambio está ausente en la acción gerencial para el desarrollo, es imposible hablar de Gerencia Social.

Finalmente, la Gerencia Social es un ejercicio permanente de construcción de ciudadanía. La escuela, la calle, la familia, las iglesias, las organizaciones comunitarias, los medios de comunicación, entre otros, son los espacios donde se construye ciudadanía: en ellos se forma o se deforma al ciudadano, por lo que todos debemos ser gerentes sociales.

En los procesos participativos comunitarios es posible construir el desarrollo social local, distrital, provincial, regional y nacional, por lo que el Ministerio de Salud por Resolución Ministerial Nº457-2005-MINSA le asigna la tarea de facilitador del desarrollo al personal de salud, en el entendido que dicho personal, por la naturaleza de sus funciones está cerca de la familia, de los dirigentes comunales, entre otros, por lo que deben ser capacitados de manera adecuada, para impulsar el cambio, adaptándose a las circunstancias para dar respuestas estratégicas.

«Si el cambio está ausente en la acción gerencial para el desarrollo, es imposible hablar de Gerencia Social»