Dr. Armando Pizarro Alejandro
Dr. Hamilton Estacio Flores.
En la enseñanza aprendizaje, el docente requiere de las técnicas, métodos y estrategias que influye en el estudio de las ciencias penales y el doctorado. En la globalización surgen nuevos paradigmas en el binomio enseñanza aprendizaje tradicional de las ciencias penales, siendo el más importante el desfase, signado precisamente, en toda la normatividad jurídica, desde la Constitución Política y otras normas de menor jerarquía, en contradicción con la realidad social.

A los participantes de las Escuelas de Postgrado, en muchos casos se le enseña a la mecanización de la dogmática jurídico penal, excluyendo conscientemente la reflexión, la lógica y la participación crítica, que en realidad debe ser desarrollada en primer orden.  Esa fijación se fortalece más, si los participantes se someten a la pasividad y la mecanización, que en la práctica imposibilita orientar su aprendizaje a una adecuada formación jurídica especializada que realmente les corresponde por el nivel de estudio que realiza, el mismo que está orientado a la investigación jurídica en las disímiles empresas e instituciones nacionales e internacionales.

Es factible que el futuro graduado en las Escuelas de postgrado logre un lugar preponderante en las más altas esferas del Estado y en las empresas privadas, para ello es indispensable la preparación básica en la investigación jurídica, que evidentemente es la razón de ser de las instituciones. Las etapas cognoscitivas e investigativas no están delimitadas por líneas divisorias, sino por determinados cambios que se desarrolla en forma secuencial; el mismo se percibe en la realización de las diversas prácticas y a la vez comprendiendo racionalmente la lección, mejor aún, cuando estén orientadas a la reflexión, la participación y la critica.

Los docentes deben poner en práctica la enseñanza de los conocimientos concretos, después de sistematizar los hechos generales. La generalidad que se han desarrollado en los estudios de pregrado ya no tiene espacio en el posgrado. Aquellos estudios realizados en las Facultades de Derecho del sistema universitario están orientados a la formación de abogados sin especialización. Esto implica, que el docente debe orientar su clase a la especificidad del conocimiento, sin perder de vista lo más importante y loable: los preceptos doctrinarios.

Si el docente se limita a la clase expositiva, tradicional, irreflexiva y acrítica, es un profesional sin actualización jurídico pedagógica, la discusión simultanea, al debate académico, es de suma necesidad e importancia desde el siglo XIX y perdura hasta nuestros días, tiene por objeto, poner en tela de juicio las diversas y variadas versiones de los juristas e investigadores del Derecho, quienes desde ángulos diferentes son defensores de escuelas, corrientes o pensamientos multidisciplinarios, teniendo en consideración el mundo globalizado, que requiere un tratamiento especializado, el mismo que se debe tener en cuenta, no precisamente para aceptarla  mecánicamente, sino para estudiar cada una de sus propuestas  básicas en lo referente a las ciencias de la educación y el Derecho.

El estudiante de Derecho Penal de las Escuelas de posgrado tiene que aprender a contrastar las propuestas con la realidad, por ser parte importante en el quehacer cotidiano, y una tarea heurística siempre es necesaria para enriquecer su conocimiento y desarrollar su comprensión. Precisamente la heurística es la técnica y el arte de sostener una discusión académica entre los participantes de la Maestría y Doctorado; mejor aún, entre estos con los docentes.

 La generalidad que se han desarrollado en los estudios de pregrado ya no tiene espacio en el posgrado.