Mañana la selección peruana juega su clasificación al Mundial de Fútbol Rusia 2018 ante el combinado de Colombia. El triunfo es el boleto para la fiesta mundialística que nos es esquiva desde 1982.

El empate sin goles ante Argentina en el mítico estadio de La Bombonera ha avivado la ilusión de acabar con la maldiciente racha, ha insuflado adrenalina a la sangre del hincha peruano y le ha llenado de emoción a todo un país.

Estas eliminatorias tiene al equipo peruano armado y dirigido por el argentino Gareca, jugando la última fecha y el boleto a Rusia. Antes —desde 1986— no había ocurrido algo así. A estas alturas del torneo ya todo estaba consumado para el combinado peruano. Perú estaba eliminado.

Este año todo es distinto. La ilusión vive en cada peruano. Unos por volver a ver a la selección en un mundial y otros por verla por primera vez.

Mañana se jugará el partido contra Colombia. Serán los 90 minutos más angustiantes para la afición nacional. Noventa minutos para vivir o morir. Noventa minutos para conocer la gloria, o quedarse sin ella.

Más allá de los resultados, esta fiebre mundialera sienta bien al ánimo nacional, el comercio se incrementa, la gente anda de mejor ánimo con una ilusión a cuestas. Es el fútbol, es pasión.