Veinte horas de camino en medio de la selva, trepando montañas y cruzando ríos, recorre el gestor local de Juntos Chantal Matos para verificar la asistencia de cinco niños en la escuela de San José de Derrepente, en Huánuco, con el propósito de garantizar su derecho a la Educación.

Para llegar a la institución educativa, el gestor se adentra durante tres días en el valle de Derrepente, uno de los lugares más distantes y peligrosos del distrito de Churubamba, perdiendo contacto con la sede del Programa y su familia, debido a que en esa zona no existe servicio de energía eléctrica ni de telefonía.

En su último viaje, realizado en mayo, además de verificar la asistencia de Edson, Camilo, Parajuan y los hermanos Nieves y Marina, los niños de Juntos que estudian en San José de Derrepente, Chantal Matos visitó los domicilios de las usuarias Celestina Rojas y Griselda Hermitaño, quienes viven en Chincay, un poblado que se ubica en la ruta hacia San José, pero haciendo un fatigoso rodeo, con el fin de cerciorarse de que sus hijos siguen sus controles de Crecimiento y Desarrollo (CRED) y consumen los micronutrientes, conocidos como ‘chispita’ .

Con el apoyo de un guía, que lo acompaña desde Santa  Rosa de Quives, el sitio donde termina la carretera, el gestor pasa por las comunidades de San Carlos, Mesapata y Chincay, hasta llegar a su destino final. El trayecto es pesado y riesgoso, pues los animales salvajes y serpientes venenosas pueden aparecer en cualquier momento y atacarlo, especialmente de noche, cuando a veces se queda rezagado en el camino por algún inconveniente.

Aunque no tengan puente (hay solo un palo, improvisado), debe cruzar los ríos Santa Isabel y Derrepente, con los que se topa en distintos tramos de su travesía. Para vadearlos, con la ayuda del guía, Chantal se sujeta con una pretina a un anillo de metal que corre por un cable tendido de orilla a orilla, impulsándose con la fuerza de sus manos, acción peligrosa que ya cobró varias vidas entre los lugareños y visitantes.

Luego de sortear estas dificultades y sumamente agotado, el gestor retorna a la sede regional de Juntos, contento porque los hogares de esos cinco niños recibirán sus 200 soles, pues todos ellos cumplieron con asistir a sus clases en los meses de marzo y abril, según fue reportado por la directora de la escuela, Guisela Cornelio Hinostroza, quien es una de las principales aliadas del Programa en dicha zona y con quien comparte el objetivo de cambiar el destino de los niños.

Palos tendidos son improvisados puentes.

El gestor de Juntos verificando uno de los cinco hogares.

Chantal y Guisela Cornelio, directora de la Escuela.