La reunión del gobernador regional, alcaldes y dirigentes de los valles Alto Huallaga y Monzón con el presidente ejecutivo de Devida, Rubén Vargas, en la ciudad de Tingo María, concluyó con dos propuestas: Elaborar un plan de desarrollo económico para el Alto Huallaga y la conformación de una mesa técnica para enfrentar el problema de la plaga que afecta los cultivos, especialmente de cacao.

No es la primera vez que se hace tal propuesta. Hace algunos años en medio de una de las tantas protestas de productores cocaleros se acordó la elaboración de un plan para que el Gobierno lo financie. Técnicos de la UNAS y la organización de cocaleros elaboraron el documento y cuando exigían al Gobierno que cumpla con financiarlo, llegó el operativo policial que descabezó a la organización y el plan quedó en el olvido.

El viernes nuevamente ha surgido la idea de elaborar un Plan para el Alto Huallaga y Monzón. Más que propuesta de solución a las demandas de los cafetaleros y cacaoteros, parece una nueva mecida. La píldora para aplacar los reclamos y cuestionamientos a Devida.

Un plan lleva tiempo elaborar y si se llegase a elaborar, pasará a la fase de discusión de su financiamiento, lo que también lleva tiempo y así habrá llegado el final de este Gobierno y todos olvidarán el plan; pero los problema de los cafetaleros y cacaoteros —que son los mismos que denunciaban los cocaleros—seguirán ahí sin solución.