Primero en Ecuador, luego en Chile. La calle ha estallado, la población ha salido en masivas y violentas protestas para cuestionar el modelo económico que rige sus economías.

En Ecuador la protesta ha sido controlada con el retroceso del presidente Lenin Moreno de su decisión de eliminar los subsidios al combustible y se ha instalado una mesa de diálogo con la Agenda de Desarrollo 2030.

En Chile, el presidente Sebastián Piñera no ha podido controlar la protesta de sus conciudadanos retrocediendo en la decisión de incrementar el precio del metro. Tampoco ha aplacado la ira los anuncios de reducción de las horas de trabajo y el incremento del sueldo mínimo y las pensiones básicas.

“No es por 30 pesos, es por 30 años”, es el lema con el cual los chilenos se mantienen en las calles y exigen una nueva Constitución para acabar con los “abusos” impuestos con el modelo económico.

Los problemas de Chile y Ecuador que fueron caldo de cultivo para las protestas están presentes en nuestro país. Las insatisfacciones de la población con el modelo económico van en aumento.

El Gobierno no puede perder esta oportunidad para empezar a revisar el modelo económico, implementar acciones para ir aliviando las insatisfacciones y cerrar las brechas sociales que construyen las inequidades.