Dra. Amarilis Domínguez Palpa

En estos últimos tiempo hemos venido votando por el mal menor, a fin de crearnos una falsa esperanza; ahí tenemos los resultados de gestiones a nivel del gobierno central, gobiernos regionales y municipales.

Pero esta vez tendríamos que respetar la decisión de cada quien, considerando que hemos tenido un tiempo para escuchar, leer y observar no sólo los planes de trabajo o propuestas que no son convincentes ni sostenibles; sino principalmente el comportamiento de los candidatos y de sus seguidores que los acompañan. Se observa una desesperación por ganar, por apoyar a cambio de oportunidades por favor político y no por meritocracia. Ejemplo muy claro de la actual gestión que desesperadamente no sabe cómo fotografiarse para dejar precedentes para que el pueblo los recuerde. Si ellos que entraron con mucha promesa de cambio, no trascendieron históricamente y se espera que vuelvan a ponerse las sandalias que dejaron y vuelvan a sus ocupaciones anteriores, habría que revisar sus cuentas bancarias, sus bienes adquiridos con los sueldos que recibieron; los grandes negocios que emprendieron.

De otra parte hay un gran grupo de simpatizantes que sueñan en regresar para hacer y deshacer con toda la experiencia y resentimientos, y otros que piensan continuar en los cargos cambie quien cambie.

No hemos visto equipos técnicos serios, mucha gente improvisada que “se sube al carro”, promesas de sembrar más cemento. Uno levanta la bandera de la salud y el otro de la educación. Ninguno de los candidatos estaría demostrando un perfil de persona saludable y educada en toda la extensión de la palabra. Menos plantean propuestas relevantes para resolver problemáticas urgentes en la región.

La historia otra vez nos juega una mala pasada, como si nuestra región no tendría la posibilidad de contar con gente comprometida con el desarrollo de nuestra región.

Somos muchos quienes vamos a vernos obligados a votar viciado, porque sinceramente ninguno de los dos candidatos inspira confianza, demuestra tener una hoja de vida intachable, no demostraron en su momento una gestión exitosa libre de procesos administrativos y judiciales, equipo de campaña y técnicos respetables.

Esta vez, nuestro voto tendrá que ser viciado, a fin de dar a conocer nuestro descontento consciente y firme que no encontramos una verdadera opción para que asuman la gestión de un Gobierno Regional; que realmente gobierne con autoridad moral y capacidad en la gestión pública libre de condicionamientos e intereses de grupos políticos.

Muchos jóvenes, profesionales y pobladores estamos desconcertados; hay de algunos políticos que incluso quieren aprovecharse de esta opción a fin de hacerse conocidos para la próxima.

Es necesario ir construyendo conciencia política en la población, no se trata de perder votos, se trata de ser firmes en nuestra posición. Viciar significará no estar de acuerdo con ningunos de los dos candidatos, porque en primera vuelta no fueron nuestra opción. Y no podríamos estar obligados a votar por uno de ellos.

Si lamentablemente uno de ellos es elegido, será con un bajo porcentaje, que no refleja el respaldo contundente de la población que realmente quiere no sólo un cambio de personajes, sino un cambio de propuesta en la gestión para el desarrollo regional.

Únete al voto consiente, no dejes que manipulen tu conciencia, podría ganar esta opción como para analizar lo que realmente quieren nuestros electores que no se sienten representados por ninguna de las dos opciones políticas que hoy desesperadamente se amenazan, se desprestigian y se pelean. Que nuestra conciencia no nos juzgue luego. ¡Esta vez decidimos por un voto consiente!