Angel Lenin Tadeo Tordecillo
Desde el colegio, o quizás mucho antes, se nos aconseja que debemos elegir una carrera por vocación y no tanto por pasión.

Dicen que los griegos, cuando alguien moría, solo preguntaban: ¿Vivió con pasión?

Si bien, ambos están relacionados con hacer lo que nos gusta, pero la diferencia básica es que la vocación nos lleva hacer algo sólo cuando nos pagan y la pasión nos lleva hacer algo aunque no nos paguen y, muchas veces, hasta gastaremos algo de nosotros (dinero, tiempo, etc.) para hacerlo. Claro está que no todo en la vida lo haremos gratis, pero el desafío es hacer las cosas aunque no nos paguen. Eso es hacer las cosas con pasión. Y si algún día nos llegan a pagar por ello, entonces simplemente seremos muy dichosos.

Lastimosamente mientras vamos creciendo perdemos la pasión y terminamos conformándonos con un salario; hasta llegamos a condicionar nuestro trabajo con: Si me pagas bien, lo hago bien.

¿Cómo identificar la pasión en nuestra vida?

Solo recordar lo que anhelábamos desde niño. Desde niños queríamos ser bomberos, profesores, policías médicos, abogados con la finalidad de AYUDAR a las personas.

-Si yo fuera médico, sanaría gratis, decíamos.

-Si yo fuera abogado, defendería hasta gratis,  expresábamos.

Sin embargo, mientras vamos creciendo y luego que terminamos una carrera profesional, olvidamos los anhelos de niño y nuestro enfoque solo es dinero y hasta por una consulta cobramos. Perdemos la pasión que teníamos y adquirimos los argumentos para decir por qué cobramos: Nadie me regaló los estudios; uno cobra lo que vale; si te valoras entonces debes cobrar bien; y una serie de argumentos para defender lo que cobramos.

Pero eso no es lo peor. Lo peor es que a veces perdemos tanto la pasión que nuestro único enfoque es tener más dinero. Y entonces, personas que alguna vez dijeron que desearían ser maestros, policías, médicos y abogados para ayudar, ahora no tan solo ponen un precio alto a su trabajo sino que también muchos se involucran en coimas, sobornos y otros actos de corrupción. Perdieron la pasión en sus vidas y lo único que les interesa es tener dinero.

La corrupción es de personas que perdieron la pasión en su vida y únicamente quieren tener más dinero y de la forma más rápida posible. Obviamente, en muchos casos, con la ayuda de su vocación.

Ahora que se acerca Semana Santa debemos reflexionar en cuanto a cómo estamos haciendo nuestros trabajos: Por pasión, por vocación o con corrupción.

La historia que nos debe inspirar en esta Semana Santa es la vida de Jesús, quien vivió toda su vida con pasión; por eso hoy en día todos podemos hablar de la PASIÓN DE CRISTO.

Él vivió su vida con pasión, sanaba a los enfermos, ayudaba a los menesterosos, estaba entre pecadores con la finalidad de ayudarles, defendía las causas injustas, alimentaba a las personas y hasta entregó su vida para que todas las personas puedan tener la oportunidad de tener una vida feliz y en abundancia, pero no simplemente en esta tierra sino también eternamente.

El reto en nuestra vida es hacer las cosas con pasión y no solo por vocación, porque si olvidamos y perdemos la pasión en nuestra vida, tarde o temprano, la vocación solo será un medio para poder caer en la corrupción y seremos tan miserables, pero tan miserables que solo tendremos dinero.

Que en esta Semana Santa la pasión de Cristo nos contagie y nos ayude a recuperar la pasión en nuestra vida.

“Lastimosamente mientras vamos creciendo perdemos la pasión y terminamos conformándonos con un salario”