La movilización ciudadana, la presión social han terminado por hacer retroceder al siempre obstinado fiscal de la Nación, Pedro Chávarry, en su decisión de separar del equipo especial que ve el caso Lava Jato a los fiscales José Domingo Pérez y Rafael Vela, quienes han impulsado la prisión preventiva de Keiko Fujimori y la cúpula de Fuerza Popular y han puesto nervioso al expresidente Alan García al punto que intentó escapar del país usando infructuosamente el asilo político. Chávarry los sacó a pocas horas de culminar el 2018 y los repuso al segundo día del nuevo año.

Desde que el fiscal de la Nación hizo el anuncio de remoción de Pérez y Vela, empezó la movilización social. En plena noche de fin de año, peruanos estaban protestando en las calles de diferentes ciudades, incluida Huánuco. El 1 y 2 han seguido y tal parece que continuarán las movilizaciones en los siguientes días.

Este caso vuelve a enrostrarnos lo importante que es para la vigencia del sistema democrático, para la lucha contra la corrupción, la capacidad de indignación del pueblo, la capacidad de estar organizados y vigilantes.

Los corruptos han hecho y hacen sus fechorías cuando la sociedad se mantiene indiferente a lo que acontece a su alrededor, cuando se desentiende de lo que hace su autoridad. Ojalá la lección quede y se repita para otros casos de mayor o menor magnitud.