El asesinato del docente universitario Marcelino Reynaga Martínez ha conmocionado a la comunidad huanuqueña, no solo por la violencia empleada por los delincuentes, sino también por la pérdida que significa para Huánuco la partida de un profesional de sus cualidades.

Dedicado a la investigación e innovación tecnológica y con el más alto grado académico, Reynaga exhibe una trayectoria valiosa de aportes a la ciencia y a la formación de nuevos profesionales en la Universidad Nacional Hermilio Valdizán.

Su muerte a manos de indeseables será una herida abierta para Huánuco y no debe quedar impune.

Ahora bien, mientras la Policía y Fiscalía realizan su trabajo, que debe ser prolijo y científico para que no quede ninguna duda sobre los autores, desde el otro lado de las autoridades: regionales y municipales, urge la instalación de los Comités de Seguridad Ciudadana, la convocatoria en el corto plazo a sesión para delinear un trabajo articulado para hacerle frente a la delincuencia que cada vez hace más inseguras nuestras calles.

La seguridad en nuestras calles no solo debe atenderse desde el lado represivo (Policía, Fiscalía y Poder Judicial), sino desde la prevención. Esto último demanda trabajo articulado de las autoridades, pero también la participación de la ciudadanía. Juntos podemos hacer que Huánuco sea seguro, pero hay que trabajar y se requiere el liderazgo de la autoridad.