Lic. Isaac Quinto Barrueta

Entre los meses enero y febrero, Huánuco celebra año tras año la fiesta de los carnavales con el tradicional corte de árbol y/o yunza, evento sociocultural bastante colorido y pintoresco. Se da inicio cortando un árbol de pacay, sauco, eucalipto etc. luego lo adornan con serpentinas, utensilios, baldes, juguetes, banderines etc. Una vez terminado proceden a plantarlo, hecho que da inicio a esta fiesta, danzando al compás de la música empuñando un hacha, bebiendo licor y/o chicha en algunos casos, posteriormente los danzantes van turnándose para cortar el árbol; una vez caído, los regalos son arrancados por sus asistentes, pasadas las horas de intenso bailotear queda por terminada la fiesta, todos tranquilos cada quien a su casa sin el menor remordimiento y/o conciencia de culpa. Este indefenso árbol en muchos casos queda tendido en el suelo por días y/o semanas, en espera a que alguien lo use como leña u otro fin. En la década de los 80 era común ver las yunzas en clubes y/o asentamientos humanos de Lima, esto debido a la migración de los provincianos en los años 1940; hoy en día son varias comunas limeñas que sancionan y prohíben la yunza, ejemplo. El Agustino, Comas, Breña e Independencia, donde la multa a estas fiestas podría llegar a una UIT. En nuestra ciudad de Huánuco, esta fiesta costumbrista —según entendidos— data aproximadamente de inicios del año 1906, cuando el alcalde de nuestra ciudad planta en el mes de febrero el primer árbol ubicado al frontis de la Municipalidad en nuestra Plaza de Armas, para con este hecho celebrar la primera fiesta de los carnavales, podría decirse que se institucionaliza esta festividad.

Para cierto sector de nuestra sociedad esta actividad costumbrista no significaría más que tradición, socialización, conocer gente nueva, distrés etc. Esta fiesta carnavalesca no tendría mayor relevancia si estaríamos en otra época de la historia, donde las características de nuestro planeta y de nuestra ciudad eran totalmente diferentes a las que hoy conocemos.

La Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, conocida como Conferencia de Estocolmo (Suecia), convocada por la Organización de Naciones Unidas (ONU), en junio de 1972, es la primera gran conferencia sobre cuestiones ambientales internacionales, marcando así la agenda en el desarrollo de la política internacional sobre medio ambiente; evento que tuvo como invitados a representantes de 113 países y más de 400 organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, siendo el comienzo de la toma de conciencia sobre la problemática medioambiental del planeta.

Un reciente informe del Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP, por sus siglas en inglés), basado en el análisis de imágenes satelitales, presenta el panorama de la deforestación en el Perú durante el año 2017. De acuerdo con este reporte, la pérdida de bosques en la Amazonía peruana alcanzó la cifra de 143 425 hectáreas; es decir, el equivalente a 200 000 campos de fútbol. Según las imágenes satelitales publicadas por MAAP son cinco los sectores más deforestados en Perú: Ucayali y Huánuco en la Amazonía centro; Madre de Dios en la Amazonía sur; el noreste de la región San Martín y el sector de Santa María de Nieva en la región Amazonas. En estos últimos tres años la región Huánuco perdió 23 mil hectáreas de bosque por efectos de la deforestación. Sumado a ello la cifra de árboles cortados en fiestas de carnavales también ha venido en aumento se estima que, en nuestra región en esta última década, alcanzaría la cifra de ocho a nueve mil árboles talados, sin tener en cuenta los que sirven para otro uso, ¿cuánto de esto se ha repuesto, es decir reforestado?

A esto hay que añadir que la ciudad está creciendo exponencialmente, se ha venido sembrando cemento donde antes existía cultivo agrícola, se agudizan los problemas referidos a desastres naturales producto del calentamiento global del planeta, escasez de agua para el regadío de la agricultura, contaminación de nuestros ríos, etc. Solo basta con viajar a la ciudad de Ambo y mirar a los lados de la carretera y poder constatar que el espacio que fue destinado al cultivo de la caña de azúcar y otros productos van desapareciendo. Se estima que en menos de diez años ya no tendremos espacios con vegetación por esta margen de la carretera. Aquí no solamente se trata de la pérdida de árboles, el impacto es mucho más dramático, es la pérdida del hábitat de miles de especies. El 70 % de los animales, aves, plantas e insectos del planeta viven en entornos boscosos, buena parte de ellos no pueden sobrevivir a la deforestación y/o tala que destruyen su medio. Las bondades del árbol son muchas como por ejemplo, limpia el aire, ayuda a prevenir la erosión del terreno, proporciona alimento, marca las estaciones del año, nos da un paisaje fresco, combate el cambio climático, es maestro y compañero de juego para los niños etc.

La madre naturaleza desde el inicio de nuestra existencia ha creado una especie de simbiosis con el hombre, pero este último no llega a entender el valor y significado de esa relación. El árbol necesita de muchos años para crecer, desarrollarse y dar sus frutos, pero desgraciadamente la mano del hombre en minutos le quita esa oportunidad de existencia.

Hasta el momento cierto sector de nuestra sociedad es renuente a entender el valor de conservar nuestros árboles, pese a que existe información suficiente en casi todos los medios de información del daño que venimos causándole a nuestro planeta. Avanzamos en educación en Ciencia y Tecnología, pero nos cuesta mucho respetar y cuidar nuestro hábitat. Sugiero a los amantes de esta “Tradición”, pensar en sustituir el árbol que cortan en fiestas de carnaval, por otro elemento y/o objeto o bien empezar por sembrar, para así tener su dispensa cuando lo necesiten, tal vez de esta manera tengan más conciencia del valor, beneficio y significado de un árbol. Sugerir a los responsables del sector, como MINAGRI, OEFA, ONG, Gobierno regional, Municipios Provinciales y Distritales, junta vecinal y población en su conjunto a consensuar temas vinculados a la protección y cuidado de nuestro medio ambiente y no ser entes pasivos e indiferentes a tamaño problema.