Teresa Chara de los Rios

Las empresas o sociedades offshore, son aquellas que se constituyen en un país donde no realizarán ninguna actividad comercial. Sus operaciones serán desarrolladas en otros países distintos al de su creación. No es malo tener una offshore, lo cuestionable es cuando el dinero de origen viene de fuentes ilegales. Una de las grandes empresas que utiliza sociedades offshores es Apple.

Las empresas offshore son más conocidas como “empresas de papel” y son tenedoras de inversiones internacionales. Estas empresas se constituyen en paraísos fiscales o refugios fiscales, que se caracterizan por tener incentivos tributarios, mientras no desarrollen en ese país alguna operación comercial. Como beneficios podemos mencionar la creación baja barreras tributarias y burocráticas, evita la doble tributación, seguridad jurídica, privacidad en su información, y un flexible sistema de control, entre otros, el secreto bancario.

Una sociedad offshore que funciona en un paraíso fiscal, se caracteriza por tener un accionariado anónimo, no se sabe quién es el propietario de la empresa, tampoco está obligado a desvelarlo, pues no existe una política de cooperación para identificar quienes son los dueños de este tipo de empresas, ni existe normatividad que garantice que sus clientes no estén envueltos en organizaciones criminales, es decir no interesa el origen del dinero.

Para constituir una offshore no se requiere de una gran suma de dinero. Aunque suene irrisorio, hay empresas que han sido creadas con menos de cien dólares.  Sus capitales pueden ser mínimos. El anonimato está asegurado. Tampoco se necesita identificar a los socios. Se nombra una Junta Directiva, figuran en Registros Públicos y serán las personas visibles que darán la cara, y actuarán en representación de sus dueños, quienes están en el anonimato. Cuentan con un abogado y generalmente, el abogado y notario, pueden ser la misma persona. Es al abogado a quien se le da instrucciones de todos los actos que se deben emitir.

Dentro de los paraísos fiscales más conocidos tenemos: Andorra, Curazao, Aruba, Islas Caimán, Bermudas, Vírgenes Británicas, Panamá, Bahamas, Belice y Chipre, entre otras más.

Sin embargo, no podemos negar que hay ocasiones donde se usa también estas empresas para el lavado de activos o blanqueo de fondos, asociados principalmente al tema de corrupción política.

La historia nos está demostrando que el sistema de corrupción cada vez se está perfeccionando más, utilizando mecanismos de figura legal para encubrir ingresos y ganancias mal habidas, como es el tráfico de metales preciosos, tráfico de armas, evasión de impuestos, ganancias ilegales, las coimas pagadas por empresas a quienes se les asignó la ejecución de obras, y hasta jugosos pagos por consultorías que nunca se dieron. Nos quedaríamos sorprendidos al saber cuántas ex autoridades y las actuales tienen sus cuentas en paraísos fiscales.

Finalmente, las modalidades para encubrir dinero de fondos ilícitos son muchas. El problema es que siempre habrá mecanismos legales que los enmascaren. Estoy por llegar a pensar que para que disminuya la corrupción tendría que venir una nueva generación, pero lamentablemente, los jóvenes ven, escuchan y se informan de todo lo que estamos haciendo los adultos y somos sus modelos.

El tema va por pensar ¿cómo rompemos esos moldes? ¿Será posible que haya un cambio de mentalidad y de actuación, donde los que tienen a su cargo la administración y ejecución de los recursos del Estado, lo hagan de forma limpia y transparente, donde predominen los intereses públicos antes que los personales? Yo si lo sueño, aunque los sueños, no siempre se hacen realidad.

“La historia nos está demostrando que el sistema de corrupción cada vez se está  perfeccionando más”