Meses atrás la policía capturó a un sujeto que captaba a menores de edad a través de una cuenta falsa en Facebook para, con la promesa del modelaje y el chantaje, ultrajarlas sexualmente. Y ayer un grupo de personas atrapó a otro sujeto que bajo la misma modalidad de la cuenta falsa en dicha red social captaba a menores para violarlas.

Ambos casos confirman los peligros que existen en la internet, los riesgos a los que se exponen los menores que usan esta y otras redes sociales.

Estos dos sonados casos que se han descubierto este año deberían servir para que en los hogares y colegios se activen las alarmas y desde el Ministerio Público y la Policía se despliegue un trabajo efectivo para que ambos detenidos reciban las más severas penas sustentadas en pruebas de sus graves delitos.

En las redes sociales y en las calles siguen libres los depredadores sexuales al acecho de nuevas víctimas. Y los que fueron atrapados deberían recibir la máxima pena.

En tanto resulta necesario que la Policía y Fiscalía realicen una labor de inteligencia para identificar a los depredadores sexuales en las redes sociales y reducir las posibilidades de que cobren más víctimas.

Pero en casa queda la tarea fundamental de dialogar con los hijos y advertirles de los riesgos que hay en las redes sociales. Es imprescindible.