Mg. Lilian M. Mendoza Pozo

Las vacaciones, tiempo en el que los horarios son más flexibles y las normas menos rígidas, tiempo que les permite a los niños despejarse de las tareas habituales que han tenido durante el año escolar, como dicen algunos niños “déjame descansar, estoy de vacaciones”. En este tiempo es importante generar un espacio de distracción y recreación necesario para su desarrollo, propiciando momentos de mayor interrelación social. Pero, es necesario recordar que las vacaciones no es sinónimo de descontrol.

En consecuencia, las vacaciones nos invitan a desarrollar otras habilidades que son igual de importantes que las habilidades escolares tales como: la socialización invitando a los amigos a casa, como la creatividad desarrollando alguna actividad de interés, aprender a tocar algún instrumento, aprender un deporte o una danza; lo importante es el desarrollo integral y el primer paso para lograrlo es incentivar a los niños a buscar sus propios intereses ya sean artísticos, musicales, deportivos o sociales.

La importancia de este período es cultivar el ocio que no es lo mismo que cultivar la inmovilidad o el no hacer nada. El ocio es una invitación a descubrir que intereses tienen los niños, aparte de ver televisión y/o estar en el internet, y para esto necesitan ayuda. Entonces es necesario darnos tiempo para planificar con los hijos que les gustaría hacer para las vacaciones, lo que significa que no necesariamente se realizará actividades que involucren gasto de dinero, por ejemplo realizar proyectos en familia: paseos campestres, aprender a cocinar, practicar un deporte, realizar manualidades, etc.

Es importante darle un tiempo, motivar a los niños, independiente de cómo les haya ido durante el año, es necesario olvidar por un tiempo la obligación de estudiar y de sacarse buenas notas, o preocuparse por el mal rendimiento del año, este momento de “olvido” ayuda a los niños a mejorar su autoestima sobre todo si descubren una actividad que les agrade y que puedan desarrollarla con creatividad y motivación, ganando confianza y seguridad en sí mismos, esto es positivo para enfrentar el próximo año con mayor optimismo. La tarea de ser padres va mucho más allá de exigir un buen rendimiento escolar, un padre debe apoyar y ayudar a sus hijos, debe propiciar situaciones que le ayude para desarrollarse integralmente y para lograrlo necesitan conocer los intereses de sus hijos, un niño que sólo le interese la televisión, los video juegos, los celulares no está cultivando todas sus habilidades, y como padres tenemos que ayudarlos a descubrir sus potencialidades.

Por ello, si vamos a elegir un curso para las vacaciones es necesario matricularlos considerando sus intereses, gustos, preferencias, inclusive su personalidad; el curso debe brindarle a los niños momentos de relajación, diversión, donde puedan aprender y desarrollarse; cursos como: teatro, artes marciales, danzas para niños que son más activos; dibujo y pintura, música, cerámica, manualidades, para que desarrollen su creatividad y deportes como: vóley, futbol, básquet, natación y atletismo para que liberen su energía.

“Si vamos a elegir un curso para las vacaciones es necesario matricularlos considerando sus intereses, gustos, preferencias, inclusive su personalidad”.