Pier Paolo Marzo Rodríguez

La aprobación del bono familiar universal por parte del Presidente de la República, da oxígeno a las 6 millones 800 mil familias que han dejado de percibir ingresos, al no poder trabajar por la cuarentena. Y a la vez, da cuenta de un liderazgo político capaz de enmendar errores, de omisión en este caso, y de escuchar voces distintas a las de su entorno cercano. En efecto, cuándo se exigió un bono universal desde el Derecho (aquí en esta misma columna expusimos cómo el derecho a la alimentación exigía el bono universal), desde la Economía (Pedro Francke y Óscar Dancouart lo expusieron con precisión) y desde la política (Verónika Mendoza de Nuevo Perú primero y luego Rocío Silva Santisteban y colegas de su bancada congresal del Frente Amplio lo propusieron), la primera respuesta de la ministra de Economía, fue que no había dinero para solventarlo. Sin embargo, ante la presión ciudadana de cacerolazos y banderas blancas en sus casas, así como en redes sociales, y ante la evidencia de miles de personas que abandonaron la cuarentena para retornar a sus lugares de origen caminando porque se les agotaron los recursos para vivir, el Presidente de la República cambió la política del Ejecutivo y llevó a su Consejo de Ministros a la aprobación del bono planteado, con ajustes.

Ir más allá de la lógica administrativa de hacer lo que siempre haces y según sólo lo que la gente cerca a tí te dice, y, por el contrario, escuchar y decidir “saliendo de la caja”, es una característica del liderazgo.

Esta actitud compensa un poco la falta de previsión y de articulación entre niveles de gobierno apreciada en general en la gestión de la pandemia de Covid 19, que no es sino una continuación de la falta de planificación estratégica para casi todas las acciones estatales desde el gobierno de Fujimori en los 90, característica de la ideología neoliberal con que ese gobierno en dictadura y sus sucesores en democracia, pretendieron justificar sus indisposiciones a liderar un camino de desarrollo integral.

Esperemos que a la luz de la evidencia, el Gobierno nacional actual y el que lo suceda el 2021, avancen en escuchar las justas demandas sociales de salud, educación, vivienda y transporte de buena calidad, y lideren la correspondiente gestión del presupuesto, más allá de administrar lo que se aprueba manera inercial. Y que aprueben las medidas que las financien, en una reforma tributaria que elimine exoneraciones, grave los patrimonios millonarios y racionalice el impuesto a la renta, de manera que en el Perú, todos contribuyamos, en función de nuestra capacidad contributiva.

Espero también que en el nivel regional los gobernadores entiendan no sólo que el presupuesto es para ejecutarlo con honestidad y efectividad, sino que también es para innovar conforme a las necesidades de su ciudadanía.

En Huánuco ello exige un cambio radical en la gestión del presupuesto a cargo del gobernador regional, pues conforme a la información publicada en la página de consulta de ejecución del presupuesto, el Gobierno Regional de Huánuco sólo había ejecutado el 20% del presupuesto adicional entregado por el Gobierno nacional para atender la Covid 19. Y a pesar de esto, en el Hospital Regional se ha rechazado cumplir con programar 12 guardias hospitalarias para garantizar la atención de los ciudadanos, porque “la institución no cuenta con disponibilidad presupuestal”. Peor aún, en la red de salud Pachitea, el porcentaje de ejecución de los 165 mil 638 soles entregados para afrontar la Covid 19 es … ¡0! Sí, cero. Y en una línea de acción inaudita, no sólo no se ejecuta nada, ni se contrata al personal por CAS para lo que se ha asignado 86 mil 464 soles, sino que se debilita la red despidiendo personal de salud y de apoyo en varios establecimientos.

Estas dos situaciones son ejemplos que ponen a prueba el liderazgo del gobernador regional, que debe ir más allá de ver cómo los titulares de las unidades ejecutoras administran el presupuesto que se les encarga. Por el contrario, si, como en el nivel nacional, no tomó acciones previsoras en su momento, también como en el nivel nacional, debe tomar medidas correctivas inmediatamente. Que pasan por escuchar a quiénes están en el terreno, su propio personal de salud, en el hospital regional y en las redes, especialmente allí donde se reportan situaciones increíbles como las de Pachitea.

La crisis es oportunidad de cambio. Einstein indicó que La verdadera crisis, es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones”. Calza exactamente a lo que viene ocurriendo con la gestión del prespuesto para afrontar la crisis del Coronavirus. Y es al titular del pliego presupuestal del Gobierno Regional a quien le corresponde gestionarlo para encontrar salidas que fortalezcan el sistema de salud regional, valorando a sus usuarios y a sus trabajadores.