Ha comenzado un nuevo año, con viejos problemas latentes en el país, en nuestro departamento y país. Uno de esos viejos problemas, es el mal servicio en salud, tanto en la seguridad social como en el Minsa.

Son continuas las quejas de los usuarios sobre el mal servicio que brindan enfermeros, médicos, técnicos… y que en reiteradas oportunidades ha sido constatada por la misma Defensoría del Pueblo.

Informes de la Contraloría General de la República también advierten de las deficiencias en los servicios de salud en el país.

El problema está sobrediagnosticado. Faltan las respuestas del Estado para superar las deficiencias en infraestructura, equipos, personal y para garantizar la calidad y calidez del servicio del personal de salud.

No es ningún secreto que los hospitales y centros de salud son, para los médicos, un mercado de clientes para sus consultorios particulares o clínicas.

Mientras el paciente siga siendo visto como cliente de la clínica o consultorio particular, no mejorará el servicio de Salud y en cambio su precarización avanzará de manera peligrosa.

Las protestas de Chile por el mal servicio en salud y su elevado costo deberían motivar una reflexión conjunta entre las autoridades del sector salud y los gremios médicos para no seguir llenando de pólvora la bomba de tiempo.