Para hoy se ha convocado al Pleno del Congreso de la República a sesión para debatir y votar la acusación constitucional contra tres congresistas de la República, disidentes de la bancada Fuerza Popular que controla hasta ahora el Parlamento Nacional: Guillermo Bocángel (elegido por Huánuco), Kenji Fujimori (Lima) y Bienvenido Ramírez (Tumbes).

Aunque la acusación contra ellos señala que deben ser destituidos por infracción a la Constitución y ser sometidos al antejuicio político por los delitos de cohecho activo genérico y tráfico de influencias para que el Ministerio Público los investigue por supuestamente ofrecer prebendas a cambio del voto en contra de la vacancia del entonces presidente de la República Pedro Pablo Kuczynski, la verdad es que el fujimorismo se juega hoy con la destitución de los tres la posibilidad de recuperar su mayoría absoluta en el Parlamento y el control total de la bancada por parte de su lideresa Keiko Fujimori. En cambio la oposición se juega la posibilidad de sumar no tres, sino diez votos (de Kenji y sus seguidores entre ellos Bocángel y Ramírez) para tomar el control de la Mesa Directiva del Congreso, debilitar el liderazgo de Keiko y dejar abierta la posibilidad de que Kenji sea el otro candidato del fujimorismo en las elecciones presidenciales. Para que eso suceda el desafuero no debe prosperar.

Así que, aunque escuchemos discursos con argumentos legales y morales, lo que en verdad les interesa es retomar o tomar el poder. El resultado de la votación lo dirá.