Germán Vargas Farías

En un pronunciamiento hecho público el sábado pasado por la Organización de Adolescentes “Yo también tengo algo que decir”, y dirigido –especialmente- a los dos candidatos al Gobierno Regional de Huánuco que disputaron la segunda vuelta, se reclamaba “una mayor y mejor inversión en la niñez y adolescencia, incrementando los recursos para fortalecer el sistema local de protección, principalmente los servicios de prevención”.

La declaración que comento es significativa porque se trata de la demanda de representantes de Municipios Escolares, Fiscalías Escolares, Policía Escolar y del Consejo Consultivo de Niños, Niñas y Adolescentes, articulados en torno a la organización referida, y porque se dirigen a uno de los niveles de gobierno que tiene también la obligación de proteger los derechos de la niñez y adolescencia, el cual es directamente requerido semanas antes del inicio de la nueva gestión.

Desde hace algunos años se ha ido reconociendo, cada vez más, que sin mayor y mejor inversión toda la retórica y buenas intenciones relacionadas con la niñez no son más que eso, retórica y buenas intenciones, y eso no sirve para garantizar los derechos de la niñez.

Organizaciones de niños, niñas y adolescentes, así como otras de la sociedad civil, se han movilizado en torno a una campaña denominada “Sin presupuesto no hay derechos”, que ha afirmado lo que la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) y el Comité de Derechos del Niño expresamente han señalado. La efectividad de los derechos de la niñez exige medidas legislativas, administrativas y una asignación presupuestal que, según los datos que se conocen, está bastante lejos de lo que corresponde.

El Comité de Derechos del Niño ha dicho con meridiana claridad que ‘dar prioridad a los derechos del niño en los presupuestos, tanto a nivel nacional como subnacional, por disposición de la Convención, contribuye no solo con la realización de esos derechos, sino también con impactos positivos de larga duración en el crecimiento económico del futuro, en el desarrollo sostenible e inclusivo, y en la cohesión social’.

No creo que haga falta mayor explicación, sin embargo sigue resultando raro que haya quienes no perciban que al dejar de invertir en la niñez, o al hacerlo tacañamente, no solo están afectando los derechos de casi un 30 % de la población, sino que están poniendo en riesgo nuestra sostenibilidad. La niñez debería ser central en la agenda y en el debate público, en procesos electorales por ejemplo, pero, y como refiere la Organización de Adolescentes “Yo también tengo algo que decir”, es ‘invisibilizada’, aun tratándose de situaciones de extrema gravedad como la violencia sexual en espacios físicos y virtuales de la que son víctimas niños, niñas y adolescentes mujeres.

El Gobierno Regional que iniciará sus funciones el 1 de enero de 2019 tiene la oportunidad de inaugurar una gestión que evidencie su comprensión de lo que es realmente prioritario. Puede atender la exhortación que le hacen los niños, niñas y adolescentes de Huánuco de desarrollar una estrategia regional para prevenir la violencia hacia la niñez y adolescencia con igualdad de género y promoviendo sus derechos, o puede ignorarla ocupándose de lo tradicional.

El gobernador regional electo, Juan Alvarado, puede, como se lo piden los niños, niñas y adolescentes de Huánuco, liderar una campaña regional que les involucre para rechazar todos los tipos de violencia que les afectan, ‘impulsando la mejora de la calidad y especialización de la prestación de los servicios de prevención, protección, atención y recuperación de la niñez y adolescencia en la región’, o puede pasar los cuatro años de su gestión ensimismado en la rutina de quien no se atreve a asumir la responsabilidad de lo verdaderamente relevante.

Los niños, niñas y adolescentes de Huánuco han reafirmado su compromiso ‘por la construcción de un país y una región sin discriminación y libre de violencia, donde se respete la dignidad y los derechos a la vida e integridad de la niñez y adolescencia’. Ellos y ellas ya votaron, ahora le toca al nuevo Gobernador Regional.

“Puede pasar los 4 años de su gestión en la rutina de quien no se atreve a asumir la responsabilidad de lo verdaderamente relevante”