Germán Vargas Farías

Cada mañana, como muchas personas y cuando no tengo prisa, dedico uno o dos minutos de mi tiempo para leer los titulares de los diarios que se muestran en el quiosco de la esquina de la cuadra donde vivo.

Por lo general se trata de noticias que ya conozco, que he escuchado muy temprano por la radio, y que se repiten de uno a otro diario variando apenas en la forma. Ayer, por ejemplo, la prisión preventiva dictada por el juez Richard Concepción Carhuancho contra un grupo de directivos de algunas de las empresas más poderosas del país, fue la noticia principal que mostraban las portadas de casi todos los diarios de la capital.

«Socios de Odebrecht en prisión preventiva», decía “La República”; «Bajo prisión preventiva», titulaba “El Comercio”; y «A prisión», y «Socios de Odebrecht en la cárcel», fueron los titulares de “Perú 21” y de “Correo”, respectivamente. Excepto La República, que puso la foto del juez Concepción, los otros tres diarios publicaron las fotos de los cuatro empresarios recluidos en portada.

Mientras repasaba titulares, escucho por la radio del quiosquero que Alan García ha reclamado disculpas públicas a CNN por publicar una imagen suya para informar sobre la detención en el Perú de los empresarios socios de Odebrecht. Aunque, según se dice, el medio no tardó en corregir el error, la referida publicación fue celebrada por muchas personas que la consideraron un presagio, como el cumplimiento de lo que quizás sea otro gran anhelo nacional: García en prisión. Después de clasificar al mundial de Rusia 2018, muchos creemos que ya no hay nada imposible.

Seguía repasando titulares, y aluciné: «García en prisión preventiva», «La cárcel llega sola», «Líder Aprista A prisión», «Cárcel para un ego colosal», «AG a Canadá», «Se apagó su estrella», «Por fin, un futuro diferente», «Un preso de primera clase», y así, mi imaginación se tornó incontenible. Ya habían pasado cinco minutos, tenía que parar.

Pero no pude. Dejé a García, pero se me vinieron otras imágenes, otros titulares, estaba como hechizado: «Keiko y sus hermanos devuelven US$ 1 millón 225 mil que los peruanos pagaron por sus estudios, sin que nadie les consulte», «Julio Rosas sale del closet, comunidad LGTBI saluda su valentía y congresista Tubino lo denuncia ante Comisión de Ética del Congreso», «Aldo Mariátegui es sorprendido quemando libros de su abuelo», «Entrevista a Cipriani: mi programa, esa cojudez, dice», «Calendario de Willian Luna calato es un fracaso de ventas», «Disuelven Comisión Lava jato».

Y los titulares no dejan de emerger: «FIFA pide disculpas a Depredador. Paolo es absuelto y podrá jugar el mundial», «Aumentan presupuesto para proteger a la niñez», «PUCP reduce sus pensiones a la mitad», «Izquierda condena régimen de Maduro y se solidariza con refugiados venezolanos en Perú», «¡Maniobra al descubierto!, Pastor Santana es un agente de la U».

Timbra el celular y me despejo. Contesto la llamada, es una invitación a participar en una marcha. Hoy lo haré, contra la corrupción, y en defensa de la democracia. Ese es el titular que mañana quisiera leer: “Golpe a la corrupción, viva la democracia”.

El titular que mañana quisiera leer: “Golpe a la corrupción, viva la democracia”