Dra. Amarilis Domínguez Palpa

La escuela -ya lo decía David Perkins- necesita educar bien, una escuela inteligente se mantiene atenta a todo avance en la enseñanza-aprendizaje; genera una dinámica enérgica y positiva en la estructura escolar, la dirección, las relaciones entre maestros y alumnos, y es reflexiva, es decir coloca el pensamiento en el centro de todo cuanto ocurre. No es que falte conocimiento en los docentes y directivos escolares, sino que éste no se sabe usar. Estas escuelas se distinguen por su filosofía del aprendizaje que consiste en cómo usar el conocimiento, basan la enseñanza del pensamiento a través de la pedagogía de la comprensión, centrando el aprendizaje en proyectos. Estas escuelas suelen ser dinámicas, puesto que en su interior se genera energía positiva en la dirección y en el trato dispensado a maestros y alumnos.
Hablar de inteligencia implica considerar las inteligencias que un docente, directivo, alumnos y comunidad educativa debieran desarrollar como la inteligencia lógica-racional, social, personal, emocional, financiera, moral, artística, y todas las descritas por Gardner, Goleman, Sternberg y otros. Sin embargo, se hace necesario puntualizar que necesitamos desarrollar una escuela más exitosa, futurista, práctica, productiva, científica, humana y con compromiso social. Existen hermosos edificios educativos implementados con tecnología moderna pero que no tienen propuestas educativas más allá del interés pre-universitario, de formar círculos de estudios para ganar concursos, y la mayoría de éstos son en un 90% teóricas-conceptuales, sino hagamos una visita a las instituciones educativas públicas y privadas de nuestra localidad. ¿La desesperación de ganar más diplomas y medallas, esto garantiza mejor calidad educativa? ¿Mayor número de ingresantes en universidades nacionales garantiza que existe excelente formación o sólo son asuntos de marketing? ¿Quién se preocupa por el riesgo del fracaso escolar, del grueso porcentaje de no ingresantes a universidades?
Es urgente por lo tanto que los Maestros se preparen para enfrentar desafíos más allá de sólo prepararse para obtener un contrato o nombramiento, si preguntáramos a los niños y adolescentes de hoy la escuela es un espacio ¨recontra aburrido¨, ¨no sabemos ni porqué se estudia, ni para qué¨, La inversión en infraestructura ya se ha dado lo suficiente necesitamos construir la verdadera escuela inteligente donde los niños y jóvenes asistan por motivación propia, con entusiasmo no por obligación, les interese la investigación científica, la exploración y experimentación, talleres donde se produzcan objetos y centros donde se ensayen situaciones reales para comprender el mundo y desenvolverse en él. Maestros sensibles a las necesidades y expectativas de los estudiantes. Un currículo que priorice contenidos y se profundicen temas de acuerdo a las necesidades y demandas socio-educativas, que permitan a los alumnos filosofar, debatir, construir, crear, producir, transformar, emprender, comprometerse con su cultura, ecología y comunidad. Necesitamos escuelas inteligentes más científicas, humanas y emprendedoras. La tecnología al cual tenemos acceso ahora la mayoría de escuelas no está de adorno maestros y directivos, el sistema integral de gestión en base a las TICs ya no es sólo moda es una necesidad real, donde todos los actores educativos podemos y debemos estar conectados y realizar un trabajo colaborativo.

Retomando a Perkins –decía- Las escuelas inteligentes asumen el compromiso de lograr una economía cognitiva intensa. Una vez que se establecen las estrategias de motivación, establecen una visión de lo que va a producir ese cambio, visión holística que proporcione una orientación pedagógica global. Significa un cambio a gran escala, ayudar a los maestros a adquirir nuevos conocimientos y habilidades de enseñanza-aprendizaje reflexivos y aplicativos. En las escuelas inteligentes, el aprendizaje reflexivo no desmoraliza al alumno de bajo rendimiento, sino que lo respeta, motiva y ayuda a mejorar, este tipo de aprendizaje sirve para todos si son dotados, regulares o lentos y para los que están en riesgo de abandonar la escuela. Es una institución que crea una atmósfera segura y protectora, que fomenta la curiosidad, confianza y habilidades de los estudiantes. Convertir cada escuela en una verdadera maravilla del mundo.

Necesitamos escuelas preparadas para el cambio, como es posible que en pleno siglo XXI, tengamos docentes y directivos del siglo XX para alumnos del siglo XXI. Inteligencia es capacidad de adaptación a los cambios, libertad para el aprendizaje, interdisciplinaria, abierta al mundo, intercultural, promotora de creatividad e investigación, que forme alumnos pensantes críticos, promotora de identidades y valores, abierta a la diversidad y que contribuya al desarrollo de la persona y de la sociedad. ¿Cuántas de nuestras autoridades educativas, directivos y docentes están preparados para asumirlos?