El incidente que estamos viviendo a raíz de la contaminación con petróleo del río Higueras y de la única planta de tratamiento de agua potable ha evidenciado muchas debilidades institucionales y de liderazgo en el manejo de crisis.

Las dos reuniones de la Plataforma Regional de Defensa Civil han tenido tiempos perdidos, mientras afuera el pánico iba aumentando en la población como aumentaba las especulaciones y la desinformación. El corte del servicio de agua potable se produjo al promediar las 9 de la mañana y la primera cisterna empezó a distribuir agua a la población después de 24 horas de advertida la situación de emergencia, que —dicho sea de paso— tiene más horas de producida.

Defensa Civil ha hecho muchos ensayos de sismos y de sismos multipeligros y en el calendario de este año los tiene programados también. Esos ensayos debería incluir sesión de manejo de crisis y no solo la foto de las autoridades leyendo un papel con números de las falsas estadísticas.

Discusiones sobre lo que debió ser o lo que debe ser en el futuro, no corresponden al momento de la emergencia. Ahí se discute qué recursos hay a disposición, cuántos  y cómo se va a usar, plazos para remediar la situación y cómo acortarlos, etc.

Suscitado el problema, la primera tarea era distribuir agua a la población. Pero no se hizo. Y eso confirma la ausencia de un plan de contingencia, que debería discutirse y elaborarse en la Plataforma de Defensa Civil.