A medida que los Jurados Electorales Especiales avanzan en la revisión y calificación de los documentos presentados por los personeros de las organizaciones políticas para inscribir las listas de sus candidatos al Gobierno Regional y a los Concejos Distritales y Provinciales, se evidencia más la debilidad de ésta y echa dudas sobre si realmente cumplieron con su proceso de democracia interna o simplemente la maquillaron o peor aún, la fabricaron en los papeles.

Las resoluciones de los tribunales electorales declarando inadmisibles las solicitudes de inscripción de las listas de candidatos o improcedentes, no hacen más que confirmar una clamorosa improvisación al momento de elaborar la lista y más aún al elaborar el expediente con la documentación de cada candidato.

Ese tipo de situaciones no deberían presentarse si tenemos en cuenta que el periodo para la democracia interna de las organizaciones políticas habilitadas para esta contienda electoral fue del 11 de marzo al 25 de mayo. Un poco más de dos meses, tiempo más que suficiente si estuviéramos frente a organizaciones políticas sólidas y no débiles y mercantilistas.

La proliferación de organizaciones políticas pugnando por participar en estas elecciones es otra señal de la debilidad de nuestro sistema político electoral, que finalmente es causa importante para elegir malas autoridades.