Amelia M. Díaz Tarazona

Para los cristianos se acerca la fiesta religiosa más importante del año, en el cual buscamos símbolos que reflejen nuestra devoción, como las imágenes religiosas, las palmas, excluir carnes rojas de nuestra alimentación, así también existe un fruto que nos simboliza el sufrimiento y la pasión de cristo: el maracuyá, que acompañará exquisitamente a nuestros preparados culinarios por Semana Santa.

Esta es una fruta muy popular y consumida en nuestro medio, ya que la selva de nuestro departamento es productora. El maracuyá es una de las frutas favoritas para los refrescos y en la gastronomía selvática se usa para la preparación de aliños para ensaladas en reemplazo del limón por su sabor ácido.

El nombre científico del maracuyá, el Passiflora Edulis, deriva del latín Passio –pasión, y flos- flor, es decir Flor de la Pasión ya que al ser descubierta por los Jesuitas en 1610, estos compararon las flores del maracuyá con símbolos de la pasión de Cristo, así pues la apariencia de la flor, es  similar a una corona de espinas; su estructura pentarradial (5 puntas) recibió una interpretación teológica, con los cinco pétalos y cinco sépalos simbolizando a los diez apóstoles (doce, menos Judas Iscariote y Pedro), mientras que los cinco estambres representarían los cinco estigmas,  los tres pistilos corresponderían a los clavos de la cruz y sus zarcillos representan los látigos con los cuales cristo fue golpeado. Por esto el maracuyá también es conocido como la fruta  de la pasionaria. En el antiguo Perú ya eran  consumidas y se las llamaba  Poro-p’osqo que en su traducción española significa “bolsa ácida”.

La pasionaria es oriunda de zonas cálidas de Sudamérica y Centroamérica y su fruto, el cual nosotros conocemos como maracuyá, deriva de mburucuja su nombre en portugués. El maracuyá es rica en vitaminas 100 mg de esta fruta cubre las necesidades de vitamina C, también contiene vitamina A, vitaminas del complejo B y algunos minerales como el potasio y el magnesio por ello tiene muchos beneficios como reducir la presión arterial, al ser bajo en calorías es ideal en dietas para bajar de peso, reduce los niveles de colesterol en el cuerpo, posee propiedades antiinflamatorias propicias para personas con artritis reumatoide, es diurético ayudando a eliminar sustancias tóxicas del organismo, favoreciendo al sistema urinario, ayuda a tratar la depresión y algunos estados alterados del sistema nervioso. El jugo de maracuyá combate el crecimiento de células malignas en el cuerpo porque colabora en prevenir el cáncer, contiene alto contenido de fibra mejorando el tránsito intestinal y evitando el estreñimiento.

La pulpa, el zumo, pero en especial las flores  y hojas de maracuyá en infusiones tiene un efecto relajante que puede utilizarse como sedante ligero o como calmante para dolores musculares o cefaleas por contener alcaloides como el harmano y el harmol, sirviendo además para combatir el insomnio y el estrés, 1 o 2 tazas de infusión al día son suficiente para estos efectos, pero es contraindicado en gestantes y niños menores de tres años, justamente por los alcaloides y efecto sedante que posee.

Se debe consumir el maracuyá completamente maduro ya que al estar verde posee cianogénicos que son tóxicos.

Si vamos a preparar en jugo no debemos triturar  mucho las semillas ya que le darán un sabor amargo. Teniendo estos cuidados disfrutemos de la Pasionaria y su fruta el maracuyá, lo más seguido que podamos.