En marzo de este año los peruanos nos conmocionamos con el incendio de un ómnibus en el terminal informal de Fiori (Lima) y la muerte de 17 de sus pasajeros, mientras otros 14 resultaron heridos. Imágenes del bus ardiendo fueron difundidos por la televisión y viralizados por las redes sociales.

El martes último, un ómnibus que había partido de Huánuco hacia Pucallpa con 40 pasajeros ardió en plena carretera Federico Basadre cuando estaba próximo a llegar a su destino. Esta vez, afortunadamente, no hubo heridos, pues todos los pasajeros y los choferes lograron ponerse a buen recaudo mientras las llamas envolvían al vehículo en medio del asombro de transportistas y peatones.

Son dos hechos que vuelven a cuestionar la labor de las autoridades del sector transportes y las medidas que rigen el sector.

Ni la empresa Oriental Tours ni ninguna autoridad ha explicado hasta ahora las causas del incendio del bus con placa de rodaje B5U-956 en Pucallpa. Nadie lo exige.

Tras lo ocurrido en Fiori, se esperaba que las autoridades de Sutran y la Policía de Carreteras ejercerían un control más estricto en las carreteras y terminales para evitar que vehículos con deficiencias sigan brindando el servicio de transporte público de pasajeros, poniendo en riesgo la vida de pasajeros y de los mismos conductores. No ha sido así y tal parece que seguiremos viendo más buses arder.