Una racha de accidentes han acompañado al fin de semana que han causado la muerte de nueve personas. Nueve hogares enlutados, madres, hijos, esposos, esposas llorando la partida violenta y repentina del ser querido.

Un accidente de tránsito no es solo una fría estadística. Es una sucesión de problemas que gran impacto en la sociedad. Un hijo huérfano es un gran problema social. Y eso también ocasiona un accidente de tránsito. El padre preso representa otro problema social, pues su esposa e hijos, en algunos casos sus padres también, quedan sin su protección. Lo mismo ocurre con un padreo madre hospitalizados por las heridas causadas en un accidente de tránsito.

Cuando escuchemos, miremos o nos informemos de un accidente de tránsito, hay que mirar más allá del cadáver; del hombre, mujer, niño, adulto mayor ensangrentado o de los vehículos destrozados. Es toda una secuela de problemas que también nos alcanzan.

Es por estas fechas que los accidentes de tránsito se incrementan, como aumenta el número de viajeros.

Si bien son diversos los factores que influyen para un accidente de tránsito, la falla humana está presente en la mayoría de ellos.

Las empresas deberían asumir un mayor compromiso con sus choferes y clientes y cuidar que se cumplan las normas, reforzar los entrenamientos de sus choferes; y la autoridad del transporte ser más vigilante.