José Luis Trujillo Calderón

Si hoy me tocara emprender un negocio, así sea de comercio ambulatorio, lo primero que evaluaría es si mi producto es vendible en este lugar, cómo lo voy a vender, qué letrero voy a poner, qué le voy a decir a la gente para que me compre. Esa es una acción natural. En plena efervescencia de la campaña electoral, para el Gobierno Regional y Municipal nuestros políticos huanuqueños parecen desconocer esta simple lección.

En una campaña electoral los candidatos gastan cientos de miles de soles y sin remordimiento (por lo general, el dinero es de sus aportantes). El gasto exagerado pasa principalmente por un problema: los candidatos NO SABEN COMUNICAR, se acostumbraron a llenar de pintas y poner banners por doquier, pero sin ningún mensaje definido. No tienen la mínima idea de un plan de comunicación.

Sin lugar a dudas tenemos candidatos empíricos, que hacen campaña tal y como ‘aprendieron’ de sus antecesores, sin pies ni cabeza, tratando de matar moscas a cañonazos, incluso generando una contaminación visual y despilfarrando el dinero que obviamente luego intentarán recuperar de las arcas de la institución a la que postula.

No digo que los partidos o candidatos tengan un plan especializado con estudios de mercado, segmentación de público, estrategia de posicionamiento y más (aunque debería ser lo correcto). Pero, al menos un plan de medios. ¡Ya!, no importa, sin plan de medios, pero al menos desarrollen un mensaje coherente.

Muchos creen que con poner una gigantografía con su foto similar a la de su DNI y la frase Marca la o el junto al símbolo de su partido o movimiento político, ya están haciendo su campaña, cuando nuestra forma de comunicarnos cambió y hay que adecuarse a ella.

El mercantilismo al interior de los partidos para ocupar un cupo de candidato es tanto que muchos de los aspirantes concentran sus esfuerzos en conseguir el cupo y lo último que piensan es en desarrollar una campaña decente (o peor aún, no piensan). Por el bien de nuestra sociedad esperemos que las cosas cambien y así gasten menos y no cojan lo que al pueblo le pertenece.