Dos de los cuatro accidentes de trán­sito ocurridos el fin de semana tienen como protagonistas a con­ductores ebrios, con la agravante que uno de ellos es un efectivo de la Policía Nacional.

Edilberto Lino Romero conducía su ca­mión bajo los efectos del alcohol cuando im­pactó con una minivan causando la muerte de su conductor Rubén Armando Flores Ponce (47).

Y el suboficial PNP José Mori Morales que en estado de ebriedad manejaba su mo­tocicleta se estrelló frontalmente contra un trimóvil, también en la carretera Central. Afortunadamente en este accidente no se re­portaron víctimas mortales, pero sí heridos.

El camionero Edilberto Lino está hospita­lizado y pende sobre él un pedido de prisión preventiva. Su irresponsabilidad ha ocasio­nado una tragedia, sumido en el dolor pro­fundo a una familia, ha dejado a una mujer sin esposo y a hijos sin su padre. El daño que ha causado es irreparable. Y él mismo arras­tra a su familia a la tragedia. Privado de su libertad estará ausente de la vida de sus se­res queridos y será una carga antes que una ayuda.

Y si bien en el caso del suboficial PNP Jo­sé Mori no hay víctimas fatales, su conducta no es menos reprochable dada su condición de agente del orden y que como tal conoce la prohibición de manejar en estado de ebrie­dad. Solo resta la máxima sanción para ambos choferes irresponsables y sirva de ejemplo.