Mg. Lilian M. Mendoza Pozo

La psicomotricidad permite al niño y la niña explorar, investigar, superar y transformar situaciones de conflicto, enfrentarse a las limitaciones, relacionarse con los demás, conocer y oponerse a sus miedos, proyectar sus fantasías, vivir sus sueños, desarrollar la iniciativa propia, asumir roles y disfrutar del juego en grupo, y a expresarse con libertad.

El término psicomotricidad se divide en dos aspectos: lo motriz y lo psíquico, que constituyen el proceso de desarrollo integral de la persona en general y en especial del niño o niña con necesidades educativas especiales. La palabra motriz se refiere al movimiento, y lo psico se refiere a la actividad psíquica y se da en dos fases: el socio afectivo y cognitivo. En otras palabras, lo que se quiere decir es que en la acción del niño y la niña se articula toda su afectividad, todos sus deseos, pero también todas sus posibilidades de comunicación y conceptuación.

Durante los primeros años de vida, la educación del niño es psicomotriz. Todo, el conocimiento y el aprendizaje, se centra en la acción del niño sobre el medio, los demás y las experiencias, a través de su acción y movimiento.

La psicomotricidad, como estimulación a los movimientos del niño/a, tiene como meta:

  • Desarrollar la capacidad sensorial a través de las sensaciones y relaciones entre el cuerpo y el exterior
  •  Cultivar la capacidad perceptiva a través del conocimiento de los movimientos y de la respuesta corporal.
  •  Organizar la capacidad de los movimientos representados o expresados a través de signos, símbolos, planos, y de la utilización de objetos reales e imaginarios.
  •  Hacer que los niños puedan descubrir y expresar sus capacidades, a través de la acción creativa y la expresión de la emoción.
  •  Ampliar y valorar la identidad propia y la autoestima dentro de la pluralidad grupal.
  •  Crear seguridad al expresarse a través de diversas formas como un ser valioso, único e irrepetible.
  •  Crear una conciencia y un respeto a la presencia y al espacio de los demás.

Básicamemte, la psicomotricidad favorece a la salud física y psíquica del niño, por tratarse de una técnica que le ayudará a dominar de una forma sana su movimiento corporal, mejorando su relación y comunicación con el mundo que lo rodea. Está dirigido a todos los niños y niñas, normalmente hasta los 7 años de edad, y en casos especiales está recomendado para aquellos que presentan Necesidades Educativas Especiales permanentes (deficiencia intelectual, Síndrome Down y otros) y temporales (hiperactividad, déficit de atención y concentración, y dificultades de adaptación en la escuela, problemas de aprendizaje).