Amelia M. Díaz Tarazona

La Muña es una planta oriunda de los andes sudamericanos: Perú, Bolivia, Ecuador. En el Perú tiene mucha presencia en la cocina cusqueña y puneña, no solo como infusión sino como parte de sus preparados culinarios, como condimentos por su agradable sabor a menta.

Su principal beneficio es sobre el sistema digestivo, ya que tiene propiedades carminativas es decir facilita la expulsión de gases evitando el meteorismo y los espasmos que pueden causar cólicos y dolor abdominal, a la vez actúa como colagogo, facilitando la producción y expulsión de bilis para la digestión adecuada sobre todo luego de comidas pesadas estos beneficios los da su contenido de mentona, ácido piperínico y pulogena. Inclusive se atribuye al muña propiedades protectoras gástricas.

Uno de los aceites esenciales es el pineno, alfa pineno y beta pineno ambos con beneficios broncodilatadores, muy absorbible por el organismo, aliviando los problemas de tos e incluso de asma, abriendo las vías respiratorias y facilitando la entrada de oxígeno a nuestros pulmones durante los episodios de estas enfermedades o crisis; el alfapineno es además un antiinflamatorio. Por su parte la carvona otro compuesto de la muña es un poderoso antioxidante que brinda defensas contra la acción degenerativa de los radicales libres previniendo el cáncer.

Debido a su sabor mentolado proporcionado por el mentol y el limoneno, la muña es efectivo para combatir la halitosis, es decir el mal aliento, producido por la proliferación de bacterias, reduciéndolas y combatiéndolas.

A pesar de estos beneficios la muña no puede ser consumido de manera diaria por más de 30 días ya que tiene un efecto toxico sobre el hígado y no está recomendado su uso en mujeres embarazadas o que están dando de lactar, así como tampoco en niños pequeños menores de tres años.