Y finalmente el Congreso de la República aprobó la cuestión de confianza planteada por el presidente del Consejo de Ministros, Salvador del Solar, sobre la reforma política y lucha contra la corrupción. El desenlace registrado era previsible por lo mucho que podían perder los parlamentarios, que es más que lo que podían perder los ministros si rechazaban la cuestión de confianza.

La votación fujimorista no sorprende. Todo está calculado para mantener funcionando este Congreso. Solo 13 votaron en contra de la reforma política, no obstante que en días previos y en el mismo debate sus más conspicuos dirigentes arreciaban contra la propuesta del Ejecutivo llegando incluso a calificarla de inconstitucional. Si de verdad hubieran querido rechazar la cuestión de confianza e irse a sus casas, hubieran votado en bloque. Pero no lo hicieron.

La posición de los apristas en contra también es maquillaje. Saben que sin los votos en bloque de los fujimoristas, no cuentan.

Resuelta la cuestión de confianza y vigentes el Congreso y el gabinete Del Solar, resta ahora a los parlamentarios trabajar los seis proyectos de ley enviados por el Ejecutivo, sin alterar su naturaleza o propósito, como sucedió con el proyecto de la ley de bicameralidad que se sometió a referéndum el año pasado. Si se alterara una de las propuestas, el Ejecutivo podría entender que se rechazó la cuestión de confianza y disolver el Congreso, así que nada está dicho.