Angel Lenin Tadeo Tordecillo
Hace años un joven, recién egresado de la universidad, se había enamorado de una señorita mientras hacía sus prácticas profesionales. Su amistad era tan bonita que él – sin haberle confesado sus sentimientos – se había ilusionado tanto con ella, se hizo muchos planes y creó su futuro junto a ella; pero pasaron los meses y todos sus planes se esfumaron al enterarse que ella estaba embarazada. Resultó que ella tenía un “ex enamorado” del cual no le había comentado.

En ese momento todos los planes que él hizo se vinieron abajo, como cuando las olas del mar derriban los castillos de arena formados en la playa.

Él quedó desanimado, frustrado, desilusionado, sin embargo esa experiencia le permitió entender cómo se sintió José, el carpintero – el padre de Jesús, el hijo de Dios – cuando María, su prometida, le dijo que estaba embarazada.

Luego que María le dijo a José que estaba embarazada, José entró en asombro, ira, duda, temor, etc.; no le gustó para nada la noticia.

Sin embargo, dice en la biblia, que como era justo – o quizás por lo que la amaba tanto – no quiso hacerla quedar mal o denunciar lo grave del asunto; pero, por su mente, sí pasó la idea de dejarla en secreto (Mateo 1:19). Pero su idea no progresó, ya que mientras dormía Dios le habló en sus sueños, por intermedio de un ángel, diciendo que no tenga temor de tomar a María como su mujer porque el hijo que estaba esperando, efectivamente, era de Dios. Y lo más importante que le dijo es que todo eso estaba sucediendo para que se CUMPLIESE lo dicho por Dios, a través del profeta Isaías, quien dijo:

He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros. (Isaías 7:14)

Luego que despertó del sueño, José reflexionó, decidió no dejar a María, la recibió como su mujer y con ello ayudó a cumplir los planes de Dios.

Esta historia nos enseña que Dios también puede hablarnos por medio de los sueños. Sin embargo, es muy necesario conocer primero la palabra de Dios para poder confirmar si los sueños son de Dios o no.

¿Qué hubiera pasado si José no hubiera sabido nada de las escrituras y nada de lo que el profeta Isaías dijo? Quizás se hubiera preguntado: ¿Me habrá hablado Dios? ¿Cómo saber que él es? Tal vez iba a seguir con sus dudas y quizás hubiera dejado a María y no hubiera tenido el honor y privilegio de tener en sus brazos y cuidar al hijo de Dios. Pero como sabía de las escrituras y lo que el profeta Isaías dijo – hace más de 400 años – entonces no le resultó tan difícil tomar la decisión y así pudo ser parte del plan de Dios.

Dios nos puede hablar de sus planes por diferentes formas, él nos envía muchos “ángeles” que pueden ser pastores, predicadores, los padres, hermanos, amigos, en los sueños, mientras dormimos, etc.; pero para poder reconocerlo y confirmarlo es muy necesario que sepamos lo que nos dice en su palabra, la biblia; solo así sabremos si es o no la voz de Dios, o si él nos está hablando o no.

Querido lector, te aseguro que no hay engaño en la palabra de Dios, pero también soy consciente que hay muchos que engañan con la palabra de Dios y buscan sus propios intereses terrenales; por eso es muy, pero muy necesario que personalmente leamos la biblia y pidamos a Dios que nos enseñe, y él – estoy seguro – con gusto lo hará.

José también esperaba la promesa del Mesías, la promesa que estaba escrito, y luego que en sus sueños escuchó a Dios, por intermedio de un ángel, no le quedó dudas de que esa promesa se cumpliría.

Dios tiene muchas promesas para nosotros en la Biblia. Tiene muchos planes y para ello busca personas para que se hagan realidad. El desafío es saber reconocer qué quiere que hagamos y aceptarlo, a pesar de las críticas, burlas y el dolor que puede ocasionarnos; sabiendo que cuando el plan se concrete vamos a alegrarnos y hasta agradeceremos de lo que alguna vez hemos llorado.

¡Feliz Navi-Dad y un bendecido año nuevo!

«No hay engaño en la palabra de Dios, pero también soy consciente que hay muchos que engañan con la palabra de Dios»