Josué Canchari de la Cruz

A pesar de que nuestro país está en crecimiento económico, calificado por el Banco Mundial como bastante bueno, la pobreza extrema persiste, llegando a 20.5 % según el INEI en el 2018.  Lamentablemente la pobreza en que vivimos —con alto grado de corrupción, con riqueza concentrada en un grupo de personas y con recursos del Estado que no llegan para los que verdaderamente necesitan— hace que cambie el verdadero sentido de esta festividad religiosa de la Navidad a una época de mercantilismo llamado “Navidad de negocio”; y desgraciadamente la población más afectada es la de escasos recursos económicos, porque no tienen capacidad adquisitiva ni para un regalo de sus hijos. Algunas familias no cubren ni el gasto de sus alimentos, menos cubrirán el costo de un regalo.

NAVIDAD, UN NEGOCIO

El espíritu de la Navidad se ha perdido desde hace muchos años. En su esencia el significado de esta celebración importante para los cristianos es recordar el nacimiento de Niño Jesús, que es una fiesta dedicada para los niños, pero hoy en día se ha convertido la celebración en comercio, donde las grandes empresas elaboran los insumos navideños sólo con la finalidad de tener utilidad.

La mayoría de personas compra ropas, regalos, juguetes, hace fiesta, comidas, tragos, etc.

Muchas personas cegadas por la publicidad atractiva por Navidad y para complacer a sus hijos, terminan presos de deudas por el exceso de gastos y de hecho con problemas financieros para el siguiente mes y la odisea económica inicia ahí. Al final ya ni siquiera reflexionan que Jesús de Nazaret nació para morir por nosotros a causa de nuestros pecados.

LA ALEGRÍA EN NAVIDAD

La Navidad marca un recuerdo positivo en nuestra niñez, siempre que haya sido celebrada en familia. Para algunas familias que tienen capacidad adquisitiva, la Navidad se torna aún especial, por ser un momento de compartir la cena, regalos, luces, árbol, pesebres, viajes, ropas, etc. Muchas familias se reúnen en esta oportunidad, ya que es el momento de compartir, de perdonar, de desearse paz y amor.

Para los niños pobres, es una inmensa alegría recibir por estas fiestas un regalo, de compartir la famoso chocolatada y el tradicional panetón.

LA TRISTEZA EN NAVIDAD

En familias de extrema pobreza que básicamente se concentran en zonas rurales y asentamientos humanos, es muy difícil entender la palabra “Feliz Navidad”, donde el hambre azota a diario, donde sufren por agua, donde la tiniebla se apodera de las noches, donde el frío es intenso, donde por falta de un empleo digno no existe dinero suficiente para los regalos, en donde para muchas familias el 24 y 25 de diciembre ni siquiera es un día común; sino, días de tristeza, dolor y amargura, que por culpa del dinero no es posible llenar de alegría y felicidad a sus hijos; entonces todo se torna triste y duele en el alma de los padres por la impotencia de no poder comprar regalos.

LA NAVIDAD

La Navidad para muchos es el cierre del año, donde las familias hacen un balance sobre lo transcurrido en el año y esto puede resultar positivo o negativo, lo cual es para reflexionar y reorientar para el próximo año.

Algunas familias tienen la costumbre de armar el nacimiento y el árbol de Navidad, en donde Papá Noel dejará los regalos el 24 por la noche. Este acontecimiento es muy esperado por los niños que aún creen en Papá Noel.

Para finalizar debo desearte una Feliz Navidad, a pesar de muchas dificultades y limitaciones para celebrar y que el año venidero 2020 traiga éxitos para ti y tu familia, en lo personal, en lo profesional y laboral.

«No hay nada más gratificante que ver el rostro feliz de un niño que recibe regalo por Navidad»