Hoy el mundo católico  celebra la Noche Buena, el nacimiento de Jesús en un pesebre de Belén, del niño que convertido en hombre legó al mundo su mensaje: ámense los unos a los otros.

Si celebramos el nacimiento de Jesús, debemos entonces celebrar el amor, la bondad, el perdón.

Sin embargo, la propaganda ha promovido el aspecto mercantilista en esta celebración y se asume que la Navidad se resume a la cena con panetón, comida, chocolate, licor, juguetes, cohetes y más.

Que la parafernalia no nos desvíe del verdadero sentido de la Navidad: vivir el amor de Cristo.

Que esta fecha nos motive a la reflexión para mejorar nuestras acciones hacia la construcción de un mundo con tolerancia, respeto en el que todos los seres humanos seamos iguales por nuestra condición de tal.

No importa si su economía es buena o no, lo que importa es que esta noche celebre a Jesús, que su mensaje nazca y florezca en su corazón.

En Huánuco la fiesta de la Navidad se prolonga por varios días con las cuadrillas o cofradías de Negritos, cuyo bailes no solo refleja un pasaje de la historia de la humanidad (la esclavitud de los negros), sino la fe de los hombres en el Niño Jesús, que con su sacrificio liberó a los hombres.

Es nuestro deseo que en esta Noche Buena, Jesús nazca en nuestros corazones.