Las causas de la muerte del mototaxista Carlos Abel Sabino Morales como las circunstancias en las que habría sido asesinado siguen siendo un misterio para las autoridades. La necropsia practicada a su cadáver no pudo establecer qué causó su deceso y hasta ahora no se encuentra su trimóvil con el que había desaparecido el 2 de junio último tras salir de su casa como todos los días para trabajar como taxista.

La necropsia se realizó el viernes en el Instituto de Medicina Legal y como los médicos no hallaron lesiones evidentes tanto externas como internas que pudieran causar la muerte, ni signos de que haya sido estrangulado, decidieron enviar a Lima muestras de algunos de sus órganos como  la laringe para que médicos forenses los analicen y puedan terminar las causas de la muerte.

La situación se complica para los médicos por el avanzado estado de descomposición en el que se encontró el cadáver lleno de larvas, sin piel en la cara y otras partes, además de que estaba quemado. Una de las manos fue desintegrada por el fuego.

Lo que los médicos forenses también deberán establecer es si las quemaduras fueron causadas antes o después de muerto.

Y analizarán las muestras del estómago para establecer si fue o no envenenado antes de ser arrojado y quemado en un descampado de la carretera Tambillo-Rancho.

De acuerdo con la denuncia de la familia, la última persona que vio con vida al joven de 19 años de edad fue su enamorada Luz la tarde del 2 de junio.

Carlos Sabino vivía en Ramos Curva (Umari), de donde ese día salió con su trimóvil para prestar servicio de taxi. A las 4 de la tarde de ese día habría estado en la localidad de La Punta. Trece días después fue encontrado muerto.