Y finalmente el Poder Judicial se pronunció anulando el controvertido indulto que el entonces presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski, otorgó en diciembre del año pasado al ex presidente de la República Alberto Fujimori, que cumplía su condena de 25 años de carcelería en la Diroes por delitos de lesa humanidad.

El fallo no sorprende. Sí hubiera sorprendido si confirmaba el indulto. Ya la Comisión Interamericana de Derechos Humanos había señalado el derrotero cuando ordenó al Poder Judicial pronunciarse sobre si el indulto fue concedido siguiendo las normas y está ajustada al derecho internacional.

Al indulto otorgado a pocas horas de la Noche Buena, le siguieron una lluvia de cuestionamientos y salieron a la luz los documentos que evidenciaban una serie de irregularidades en su tramitación, y poco después los congresistas liderados por Keiko Fujimori se encargarían de mostrar al mundo entero, a través de los audios grabados por el parlamentario Moisés Mamani a su hermano Kenji Fujimori y otros congresistas seguidores de éste, el canje de votos contra la vacancia presidencial por el indulto.

Pretender que el indulto persista era y es simplemente avalar una cadena de hechos de corrupción y un acto de injusticia para con los familiares de las víctimas de La Cantuta y Barrios Altos y de las demás.