Teresa Chara de los Rios
Ya han pasado muchos años en que las canciones de Yola Polastri eran infaltables en las fiestas infantiles. Cómo no recordar aquellas pegajosas canciones como “El Telefonito”, “Mi Ranchito”, “La Feria de Cepillin”, “La Gallina Turuleca” y otras canciones más. Bastaba ver los rostros de los niños sonrientes para darnos cuenta que disfrutaban la música y los hacía feliz.

No hace mucho, un familiar me invitó a la fiesta de cumpleaños de su niño que cumplía cuatro años. Me llamó la atención que el payaso que amenizaba la fiesta, hablara con un lenguaje de doble sentido, picaresco. Eran las personas adultas quienes más lo disfrutaban. Los niños más pequeños no entendían los mensajes.

Casi todas las canciones que pusieron en la fiesta infantil eran de reguetón. Me quedé muy sorprendida del contenido supersexualizado de las letras. Mientras estaba reflexionando sobre este tema, una de las bailarinas, una jovencita muy bonita y con una minifalda que no dejaba casi nada a la imaginación, sacó al cumpleañero de cuatro años a bailar “A mover el culo”.

Ella se ponía de espaldas y le movía las caderas frenéticamente al niño, obligándolo a que la tome de la cintura, obviamente ella tenía que agacharse para que él pudiera alcanzarla. Mientras tanto, padres y adultos, morían de la risa, hasta lo grababan con su celular. El niño por supuesto que no entendía el significado sexual de las letras.

Hemos olvidado que las personas adultas debemos proteger a los niños y velar porque su desarrollo personal y emocional sean saludables y esto pasa también, por la música o películas. El reguetón no aporta, sino más bien daña la salud emocional de los niños, les genera ansiedad, recrea situaciones sexualizadas, de violencia y hasta ensalza la infidelidad.

Con el paso del tiempo, nuestros niños escuchando y bailando reguetón, tendrán un despertar sexual más rápido y distorsionado y según los especialistas indican que el reguetón causa impactos negativos, pierden autoestima y provoca un desarrollo precoz inadecuado.

Para muestra, presento solo algunas de las canciones reguetoneras más populares:

“El Bellaqueo” “…Hoy me las llevo a toas de rehén,..bájate la falda, quítate el sostén…”

En “Cuatro Babys” : “…Estoy enamorado de cuatro babies – Siempre me dan lo que quiero –  chingan cuando yo les digo – ninguna me pone pero – dos son casadas –  hay una soltera –  la otra medio psico y si no la llamo se desespera…”

En “Si te dejas Llevar” :  “…verte la espalda sin ropa  – paras la cola y me trastorno  – tu novio te lo envío con  dos cuernos de adorno  – y sin hablarte te voy a robar  –  para llevarte a un lugar  – donde pueda poner a prueba mi habilidad sexual…”

Ante esto, los padres y docentes tenemos la responsabilidad de filtrar el contenido de las canciones que van a escuchar nuestros niños. Se viene desarrollando una campaña “No al Reguetón en fiestas infantiles”

Estando cerca a fin de año, donde se realizan las fiestas de promoción de niños, ceremonia de clausura del año escolar y más fiestas infantiles, debemos mantenernos  vigilantes para evitar que los niños bailen canciones cuyas letras no comprenden porque son supersexualizadas, violentas y exaltan el machismo. Y después nos lamentamos del aumento de embarazos en adolescentes y hasta los feminicidios.

Asimismo debemos cuidar que el payaso que se contrate o el maestro de ceremonia, use un lenguaje apropiado y respetuoso, acorde con la edad de los niños y evitar el doble sentido o sexualizado. Necesitamos que nuestros niños interactúen de manera sana y equilibrada acorde con su edad e intereses.

Satanizar el reguetón tampoco es correcto, si los jóvenes y adultos desean bailarlo o cantarlo, es su opción y se respeta, como cualquier otro ritmo.

“El reguetón no aporta, sino más bien daña la salud emocional de los niños, les genera ansiedad, recrea situaciones sexualizadas, de violencia y hasta ensalza la infidelidad”