Angel Lenin Tadeo Tordecillo
En el ámbito contable existen 3 conceptos básicos que todo contador debe conocer: activo, pasivo y patrimonio.

Las definiciones han mejorado con el tiempo.

Anteriormente simplemente los activos eran todos los derechos y bienes que tienen una empresa y/o persona, el pasivo eran todas las obligaciones o deudas y el patrimonio era la diferencia de ambos.

Actualmente los activos no solo son los derechos y bienes que se tiene, sino que además ese bien tiene que generar un beneficio económico o ganancia; es decir, un activo es todo aquello que hace ingresar más dinero a nuestros bolsillos; y el pasivo es todo aquello que ocasiona que salga dinero de nuestro bolsillo.

Si compramos un vehículo y solo ocasiona que gastemos más dinero al mes, entonces por más que sea nuestro bien, es un pasivo, ya que no está produciendo ganancias y no hace ingresar más dinero a nuestro bolsillo. Pero si ese vehículo ocasiona que ganemos más dinero al mes o mínimamente nos genera ahorros al mes entonces sí es un activo.

Ahora, es muy importante conocer que un activo es generado u obtenido ya sea por un pasivo o un patrimonio.

¿Cómo se entiende esto?

Si una persona decide adquirir bienes personales o para su empresa, puede hacerlo de dos maneras:

1) Comprándolo, luego de haber ahorrado durante un tiempo con esfuerzo y paciencia; o

2) Comprándolo, por medio de préstamos que recibe de otra persona o entidad financiera.

Por ejemplo, si Pedro decide adquirir un vehículo u otros bienes con su propio dinero luego de haber ahorrado, entonces se dice que los activos de Pedro se han generado por un patrimonio o los recursos propios; pero si Pedro decide obtener un préstamo para adquirir un vehículo u otros bienes, entonces se dice que los activos de Pedro se han generado por un pasivo de los recursos ajenos.

Es importante conocer esto ya que hoy en día muchas veces nos admiramos cuando vemos los bienes que tiene una persona o empresa y lo peor es que muchas veces se desea o se anhela tener dichos bienes y se hace lo que sea para adquirirlo.

Muchas personas anhelando tener el auto o la casa del vecino o amigo se involucran en préstamos que terminan pagando altos intereses o cuando no pueden hacerlo lo peor es que terminan perdiendo su casa u otros bienes que han dejado en prenda o en hipoteca, y en el peor de los casos terminan perdiendo su propia vida o de algún familiar, cuando dichos préstamos son de fuentes ilegales.

Con los descubrimientos que se han visto por los medios de comunicación de políticos, empresarios, fiscales, jueces y otras personas, se conoce realmente de qué manera han obtenido sus bienes (casas, vehículos, etc.) y muchos de ellos no son producto ni de recursos propios ni siquiera de los recursos ajenos legales, sino de los recursos de la corrupción.

Y es que muchas veces anhelando, por no decir codiciando, los activos del amigo o vecino se termina pagando altos intereses, perdiendo otros bienes, la vida y hasta perdiendo el testimonio o la buena reputación cuando se cae en actos de corrupción.

Sin duda cuando los activos provienen del patrimonio es algo bueno de imitar, porque tras de ello existe el esfuerzo, el dominio propio, la paciencia, el ahorro, la planeación y otras conductas dignas que una persona ha cultivado para poder adquirir un bien.

Por eso querido lector, nunca anhelemos los bienes o los activos de nuestro amigo o vecino, sin conocer antes el pasivo o patrimonio que hay detrás de ello.

Y si quieres crecer en tu fe, nunca le preguntes a un cristiano qué bienes tiene o qué ha logrado, sino cómo los ha conseguido.

“Muchas veces codiciando los activos del amigo o vecino se termina pagando altos intereses”