Dos salidas a la crisis política se están configurando desde el 28 de julio: La primera, propuesta por el Ejecutivo, el adelanto de elecciones y se van todos. La segunda, que va cobrando cuerpo en el Congreso con la mayoría aprofujimorista y los renegados de Peruanos Por el Kambio (PPK) la vacancia presidencial para que asuma Mercedes Aráoz. Se va Martín Vizcarra y se quedan todos los congresistas.

El presidente ha dicho que el Congreso debe tratar el adelanto de elecciones la primera semana de setiembre. En la Comisión de Constitución del Congreso no parecen interesados en tratar el tema. Ganar tiempo para atacar al presidente buscando debilitar su propuesta de adelanto de elecciones que tiene el respaldo de más del 70 % de encuestados, parece ser la estrategia aprofujimorista de estos días. El diálogo propuesto —con insultos de por medio— por el presidente del Congreso, Pedro Olaechea a Vizcarra, es  parte de esa estrategia.

La crisis política que atraviesa hoy el país la empezó a gestar Fuerza Popular el 10 de junio del 2016 cuando Keiko Fujimori, flanqueada por  sus congresistas electos, “aceptó” a regañadientas el resultado electoral y prometió que “en estos 5 años se sentirá aún más la presencia de Fuerza Popular”. Y vaya que  sí.

Esta crisis política tiene entrampado al país. Es un muro que no deja avanzar. La solución es retirar ese muro construido también con el aporte del Ejecutivo. Y eso significa el cambio de autoridades. No hay otro camino.