Teresa Chara de los Rios
Uno de los tesoros más preciados que tenemos son nuestros hijos, y por ellos, nuestra preocupación constante de velar por su salud y de proveerles de alimentos saludables, incluyendo las loncheras o velar por lo que consumen en los quioscos escolares.

La Resolución Ministerial N° 195-2019/MINSA de fecha 28 de febrero del presente año, aprueba el Documento Técnico: “Lineamientos para la Promoción y Protección de Alimentos Saludables en las Instituciones Educativas Públicas y Privadas de la Educación Básica”.

Si bien el espíritu de la norma pretende que nuestros niños consuman alimentos saludables, por el momento, no es realista, ya que no se podría aplicar en todos los centros educativos estatales a nivel nacional. Mucho menos cuando se pide que los colegios deberán contar con un nutricionista, cuando no existe la plaza ni el presupuesto para ello.

Asimismo, con respecto a las condiciones físicas del quiosco indica:

  1. Debe estar ubicado en un lugar libre de plagas
  2. Debe contar con agua segura o servicios básicos de agua potable y desagüe
  3. De ser necesario, debe contar con electricidad que garantice condiciones adecuadas de preparación y conservación de los alimentos y bebidas.
  4. La infraestructura debe ser de material resistente e iluminada para facilitar los procesos de preparación y servido de alimentos.
  5. Los pisos, paredes, techos y ventanas deben ser lisos, fáciles de limpiar y desinfectar.

Cuántas escuelas no tienen servicios higiénicos en buenas condiciones, mucho menos serán los quioscos escolares, que generalmente están instalados en una esquina del patio, sin agua y luz. Esto no era relevante porque vendían solo productos envasados y elaborados como golosinas, néctares y gaseosas.

Otro aspecto muy importante que no se ha tomado en cuenta, son los gustos y preferencias de los consumidores, es decir, la mayoría los alumnos están acostumbrados a consumir golosinas, snacks, gaseosas y néctares, productos cargados de azúcar, sal, grasas, saborizantes y preservantes.

Estos productos son super nocivos para la salud, sin embargo, agradan a nuestros niños.  Estos hábitos de consumo, no se les podrá cambiar de la noche a la mañana, hábitos que los mismos adultos hemos permitido o inducidos por la publicidad.

El documento técnico en sus anexos 1 y 2 presenta el listado de alimentos y bebidas para los quioscos escolares y comedores escolares.  Vender ensaladas de frutas o vegetales, si bien es saludable, tienen el riesgo de ser agentes contaminantes potenciales, cuando no existen las condiciones de higiene y salubridad en el quiosco.

No todos los quioscos tienen agua y desague, así como refrigeradora. Tampoco se puede garantizar que quienes manipulen y preparen los alimentos estén adecuadamente capacitados. Recordemos que en los quioscos, la persona que despacha, es la misma que cobra el dinero.

“Hecha la ley, hecha la trampa” resa un dicho popular. En una experiencia propia, observamos que al no permitir que los quioscos de un colegio vendieran la comida chatarra, los chicos optaron por traer ”de contrabando”, dentro de sus mochilas, los productos ultraprocesados.

Como los productos frescos son altamente perecibles, resultó que los dueños de los quioscos, se quejaron porque los alumnos ya no les compraban y que al ser productos perecibles, no los podían guardar hasta el día siguiente, representando una pérdida para ellos.

Mal harían los directores y profesores en acatar la disposición, y pretender un cambio positivos en los alumnos, cuando en casa o barrio, los niños son permitidos de consumir este tipo de productos. Los primeros cambios tienen que venir del hogar, sin presiones ni amenazas.

Todo cambio, para ser aceptado, requiere de un proceso y no creo que esta disposición, se pueda aplicar al inicio del presente año escolar. Este proceso va desde concientizar a los propios docentes, padres de familia y alumnos, sobre alimentación saludable.

El gobierno regional, los gobiernos locales y la Dirección Regional de Salud, tienen la gran  responsabilidad de velar por el cumplimiento de esta disposición, pero previamente aplicar estrategias de concientización y promoción del consumo saludable, acorde con sus planes estratégicos.