En un día fructífero en la lucha contra la corrupción, cinco efectivos policiales fueron detenidos indistintamente entre la madrugada y tarde de ayer. Tres son de la Comisaría y dos de la División de Tránsito. No sorprende para nada que los acusados de corrupción sean de esas dependencias, porque no es ningún secreto que la Comisaría de Rancho y la División Tránsito son dos históricos focos de corrupción de la Policía en Huánuco.

Los puestos de la Comisaría de Rancho y de la División de Tránsito son codiciadas por los policías, porque están consideradas como “minas” por las coimas que exigen los uniformados y que dan los transportistas además de los “muertos y heridos” —como dicen— en las carreteras y calles.

En Rancho, un oficial y dos suboficiales han sido acusados de apoderarse de 7 mil dólares que llevaba un pasajero en su mochila, bajo intimidación, golpes y la desaparición de su celular en el que grabó el abuso y corrupción policial. Y el chofer de un trimóvil sin placa denunció a dos policías que le exigieron 50 soles para no sancionarlo. Con su celular grabó la entrega de la coima.

No siempre las víctimas del abuso policial denuncian. Pero esta vez dos se han atrevido a desenmascarar a quienes han llegado a la Policía para delinquir.

Ahora le toca a la Fiscalía y Policía Anticorrupción llevar a buen puerto la investigación y que se aplique la más drástica sanción para quienes utilizan el uniforme para delinquir. El alto comando policial le debe explicaciones a la ciudadanía.